El personaje del hombre salvaje
es complejo, es el resultado de la confluencia de diferentes tipos culturales. Su
rastro lo encontramos en diferentes registros o modos de expresión: desde la
literatura y el folklore hasta la escultura, pasando por el dibujo o los
tapices.
Literatura y folklore.-De hecho podemos remontarnos a la Biblia para encontrar un primer salvaje en Nabuconodosor, pero es en la Alta Edad Media celta cuando aparece en la literatura europea: “The lunatic was now also a Prophet, whom his mental waywardness has endowed with oracular faculties, while is compeled him also to forsake human Company and to seek shelter in the Woods” (Bernheimer, 1952:13). El hombre salvaje que vive en el bosque a menudo vuelve a la civilización, no por su propio gusto, sino que a veces es encadenado, y puesto en cautividad.
Este episodio del apresamiento ocurre con el salvaje Lailoken,
también con Merlín en la Vita Merlini, con Orson el hermano salvaje de Valentine y en el cuento de los hermanos
Grimm “Der Eisenhans”. Además de la literatura, el hombre salvaje forma parte
del folklore festivo del ciclo anual en las mascaradas ceremoniales del
Carnaval y de la Cuaresma en muchos lugares de Europa tomando diferentes aspectos, o también en las
representaciones de la caza y captura de un animal salvaje, que suele ser
un oso en la zona catalano-francesa, el cual es apresado por una mujer y unos
cazadores que lo llevan hasta la villa encadenado, danzan y beben hasta llegar
a la gran plaza donde han construido una caverna para el oso.
Vidas de santos.-
Existen unas antiguas historias de eremitas pilosos en las vidas de santos orientales, estos en algunos casos son apresados y llevados a la civilización. Solo recordamos un caso en el que este eremita cometa un crimen con la muchacha que le fue encomendada, este es san Jacobo el eremita. Estas vidas antiguas de santos orientales y los santos o eremitas pilosos occidentales coinciden también en el asunto de la caza cuando encuentran al eremita piloso: san Pedro del monte Athos, san Gil o san Milesio.
Vidas de santos.-
Existen unas antiguas historias de eremitas pilosos en las vidas de santos orientales, estos en algunos casos son apresados y llevados a la civilización. Solo recordamos un caso en el que este eremita cometa un crimen con la muchacha que le fue encomendada, este es san Jacobo el eremita. Estas vidas antiguas de santos orientales y los santos o eremitas pilosos occidentales coinciden también en el asunto de la caza cuando encuentran al eremita piloso: san Pedro del monte Athos, san Gil o san Milesio.
Las leyendas de santos europeos se vieron
contagiadas por esta clase de cuentos, así ocurre en leyendas de santos
galeses como la de san Kentirgen en la que se produce el encuentro entre el eremita santo
y el hombre salvaje enloquecido. Este
encuentro pudo sugerir la idea de un eremita salvaje (cubierto de pelo) que aparece con Garí en la
leyenda de Montserrat, al que después otros imitarán (Jean Paulus, Juan Crisóstomo). El eremita pecador llega
a ser salvaje tras la peregrinación y la confesión de los pecados al Papa.
Después de un tiempo de penitencia Garí es apresado por el conde cuando va de caza y lo lleva a la ciudad, a su palacio, como ocurre tanto en la
literatura como en el folklore.
Iconografía.-
La vida de Fr. Juan Garin de Juan Pablo Font. S. XVIII |
Iconografía.-
Debemos poner en relación este
motivo literario y folklórico con la iconografía que genera el salvaje y no
solo como personificación de estos temas que hemos visto sino también como
representación de otras ideas. El tema aparece en la primera mitad del siglo
XIV en la decoración de cajitas de marfil, piezas de orfebrería, orlas de
manuscritos, en los tapices, etc. (Azcárate, 1948). Se le considera raptor de
doncellas, esas que son liberadas por caballeros (san Jorge) o bien por la
Virgen (caso de Garí). Las representaciones de raptos aparecen en cajas y
cofres de marfil. También son utilizadas para la decoración mural de pinturas o
tapices.
A fines del primer tercio del
siglo XV comienza a utilizarse en Castilla el tema del salvaje como tenante de
escudo, seguimos los ejemplos que da Azcárate:
-
Tímpano de la puerta de
ingreso al castillo de Escalona (Toledo)
-
Capilla de Santiago en la
catedral de Toledo
-
Palacio del Infantado de
Guadalajara
-
En Ávila se presenta en la
casa de los Dávila encadenados y arrodillados
![]() |
Casa de los Dávila. Ávila |
-
En Burgos en la capilla del
Condestable Fernández de Velasco
-
En el hospital de san Juan
el escudo de la ciudad de Burgos está sujetado por salvajes
-
En Zamora en la casa de los
Momos
-
En Medina de Pomar en la
capilla de los Vélez
En el último tercio del siglo XV
surge una nueva variante del tema, los salvajes de tamaño natural flanqueando
la puerta principal del edificio:
-
Fachada principal de la
catedral de Ávila
-
Portada de los Ponce de
León en Marchena
Azcárate da ejemplos posteriores
en el Renacimiento y el Barroco pero eso ya excede nuestro propósito que es
conocer un poco a este antiguo personaje.
![]() |
Puerta de la catedral de Ávila |
Bibliografía.-
Alarcón Román, Concepción, "Clasificación y fuentes de la leyenda de Montserrat", Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones. 2007, 12, 5-28
Azcárate, José María, "El tema iconográfico del salvaje", Archivo de arte español, tomo 21, 1948, 81-99
Bartra, Roger, El salvaje en el espejo, Barcelona, 1996
Bernheimer, Richard, Wild men in the Middle Ages, Cambridge, 1952
Williams, Charles Allyn, “Oriental Affinities of the Legend of the Hairy Anchorite”, University of Illinois, Studies in Language and Literature, X, 2, 1925 y XI, 4, 1926
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