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martes, 4 de febrero de 2014

DE MATERIA MEDICA: DIOSCÓRIDES EN ESPAÑA


En la Península Ibérica, antes de la llegada de los árabes, florecía la medicina monástica, la que se refleja en el libro IV de las Etimologías de san Isidoro, la ciencia árabe no penetra en la península hasta el inicio del emirato omeya en Córdoba a partir de los contactos con la sabiduría oriental que entonces se ubicaba en torno a Bagdad, donde se utilizaba el galenismo arabizado. Galeno ya había considerado la Materia Médica de Pedacio Dioscórides en la farmacopea, este tratado es el que sirvió a la farmacología árabe.
Dioscórides es un cirujano griego del ejército romano, nacido en el siglo I de nuestra era en Anazarbos (Cilicia), que escribe un tratado farmacológico y botánico De Materia Medica, en donde recoge la tradición antigua, más sus observaciones directas de la naturaleza, unos 600 medicamentos simples de los tres reinos, dividido en cinco partes:  la 1ª dedicada a las plantas aromáticas, aceites, ungüentos, árboles y jugos que se obtienen; la 2ª dedicada a los animales; la 3ª de las raíces, jugos, hierbas y semillas; la 4ª a otras plantas y raíces; la 5ª a las viñas, la uva, los vinos, las aguas, los minerales y los metales; aproximadamente el 10 % de las medicinas es de origen animal y otro 10 % es de origen mineral.
Este libro ha perdurado a través de las culturas islámicas y cristianas del Mediterráneo. Los califas abasíes propiciaron la traducción de toda la literatura científica griega, dentro de este proyecto se traduce la Materia Médica por primera vez del griego al siriaco en Bagdad (847-861), y la primera traducción árabe fue la del bizantino Istifan ibn Basil, revisada por Hunain ibn Ishaq, cristiano-nestoriano del siglo IX, en la que la mayoría de los nombres de los medicamentos fueron transcritos sin identificar ni buscar su equivalente en árabe (Mss árabe 845 El Escorial, ejemplar mutilado de una traducción, copia defectuosa pero antigua). Se convirtió en un libro de texto que se divulgó por los centros docentes del mundo islámico (Mss árabe 5.006 BNE) (Mss. árabes 2.849 de París. En Internet:  ark:/12148/btv1b8406174k). En aquel momento se reconocía la lengua griega como lengua científica ya que los nombres científicos se transcribían letra por letra y fueron incorporados a la lengua vernácula árabe de entonces.
Dioscurides Neapolitano de la Biblioteca Nacional de Nápoles. Biblioteca digital mundial
Dioscórides napolitano. BDM
Biblioteca Nacional de Nápoles


En Irán se hacen ampliaciones del Dioscórides Ibn Sina Liber canonis y al-Razi, autores bien conocidos en Occidente como Avicena y Rasis, que serán traducidos al latín y que divulgarán en Europa la Materia Médica.
Importancia de la península Ibérica en la propagación del texto de Dioscórides.-
En el siglo X llega a España la versión original del tratado de medicamentos simples de Dioscórides con figuras, es copia griega de un códice de Constantinopla regalo del emperador a Abderramán, entonces como no había en Córdoba ningún cristiano capaz de leer el griego, en el 951 le envían un traductor llamado Nicolás. Ibn Yûlyûl, médico cordobés, colabora y hace aclaraciones de este texto, ayudando al monje Nicolás a identificar y establecer de una manera más exacta los sinónimos de los simples mencionados en el Dioscórides. Así escribe el Tafsir kitab Diyasquridus, editado y traducido por Ildefonso Garijo: "Libro de la explicación de los nombres de los medicamentos simples tomados del libro de Dioscórides" (Mss 4.981 BNE, contiene parte del cap. III, el IV y el principio del V; Mss.573 Biblioteca Bodleiana de Oxford y mss. 3.589 Nurosmaniye de Estambul); es la primera obra dedicada a la explicación de los nombres griegos de medicamentos simples en todo el mundo musulmán, valiosa también por los sinónimos en otras lenguas: latín, siriaco, persa, etc. Además escribe un suplemento conteniendo los medicamentos conocidos por los árabes y desconocidos por Dioscórides, editado por Garijo en 1992: Tratado octavo: mencionamos en él lo que Dioscórides no cita en su libro.
Otros autores significativos en la reelaboración del Dioscórides fueron Ibn Wafid Libre de les medicines particulars, versión catalana trecentista del texto árabe o tratado de medicamentos simples de Ibn Wáfid  con transcripción, estudio y glosario de Luis Faraudo en Barcelona, 1943 y sobre el que Luisa F. Aguirre de Cárcer ha hecho una tesis doctoral (ms. árabe El Escorial nº 833). Ibn al-Baytar botánico andalusí que también escribió sobre los simples en el siglo XIII Yami al-mufradat, este libro es una compilación enorme de forma alfabética de medicamentos simples y de alimentos de los tres reinos; fue publicado modernamente en París 1877-1883 Traité des simples, y en Sevilla también se está traduciendo al español bajo el título Colección de medicamentos y alimentos una edición crítica llevada a cabo por Ana Mª Cabo González, (existen dos mss escurialenses de este tratado). El orden sistemático de Dioscórides fue sustituido por el orden alfabético árabe (Dubler, 1953).
Ibn al-Baytar. Kitab al-jami li-mufradat al-adwiya ua al-aghdhiya. Biblioteca Nacional y Archivos de Egipto. BDM
Ibn al-Baytar. El libro de los términos medicinales y nutricionales. BDM
Biblioteca Nacional y Archivos de Egipto


 Gracias a las traducciones latinas los conocimientos farmacológicos musulmanes han influido en Occidente, sobrepasando a los griegos y latinos. Ciertos términos de la farmacología europea provienen de plantas de origen semítico, persa, indio o chino, siendo el intermediario la lengua árabe. A la Escuela de Traductores de Toledo en el 1187 llega Gerardo de Cremona por amor al Almagesto (Ptolomeo), allí se dedica a traducir al latín, entre otros muchos libros, el Canon de medicina de Avicena y textos de Hunain ibn Ishaq.
 En Alcalá de Henares Antonio de Nebrija hace imprimir la versión latina (1518) de Dioscórides de Rouelle (versión francesa) y Andrés Laguna que vive en Roma como médico del papa Julio III hace una versión al castellano con anotaciones en las que vertía su saber y su experiencia, a partir de un manuscrito antiquísimo y de la versión de Matthioli (italiana), en Amberes la imprime Iuan Latio en 1555. Esta obra se imprimirá muchas veces hasta el siglo XVIII, con dibujos del propio Laguna e incluyendo sinonimias en griego, latín, árabe, castellano, catalán, portugués, italiano y francés. Este libro es el tesoro de muchas generaciones de herboristas y boticarios españoles (Bataillon, 1979: 680). Incluso se piensa que esta versión española, que contiene un apartado de plantas alucinógenas fue utilizado por brujas y hechiceras para hallar estados alterados de conciencia.
Dioscórides de Andrés Laguna, 1555. Biblioteca Nacional de España
Dioscórides de Andrés Laguna, 1555. BDH
Biblioteca Nacional de España
BDM= Biblioteca Digital Mundial
BDH= Biblioteca Digital Hispánica
Bibliografía: 
Bataillon, Marcel, Erasmo y España: estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI, México, FCE, 1979, pp. 679-680
Castells, Margarita, "La medicina en al-Andalus", en El legado científico andalusí, Museo Arqueológico nacional, abril junio 1992, pp. 127-144, Madrid: Ministerio de Cultura, 1992
Dubler, César, La materia médica de Dioscórides. 6 vols. Barcelona, 1953-59
Ibn al-Baytar, Traité des simples. Edit. Lucien Leclerc, 3 vols. París, 1877-1883
Ibn al-Baytar, Colección de medicamentos y alimentos. Introducción edición crítica, traducción e índices de las letras sad y dad por Ana Mª Cabo González, Sevilla, 2002
Ibn Wafid, El libre de les medicines particulars. Traducción árabe al catalán L. Faraudo de Saint Germain, Barcelona, 1943
Ibn Wafid, El kitab al-adwiya al mufrada de Ibn Wafid, edición, traducción y estudio del ms. escurialense G-11-9 por Luisa Fernanda Aguirre de Cárcer, Madrid: Edit. Universidad Complutense, 1991
Ibn Yûlyûl, Libro de la explicación de los medicamentos simples del libro de Dioscórides. Editado y traducido por Ildefonso Garijo, Córdoba, 1992
Ibn Yûlyûl, Tratado octavo: mencionamos en él lo que Dioscórides no cita en su libro. Editado y traducido por Ildefonso Garijo, Córdoba: Universidad, 1992
Laguna, Andrés de, Pedacio Dioscorides anazarbeo, acerca de la materia medicinal y de los venenos mortíferos, Anvers: Casa de Iuan Latio, 1555. En Internet: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000037225
Leclerc, Lucien, "De la traduction arabe de Dioscorides et des traductions arabes en generale", Journal asiatique, IX, 1867, 5-38
Puerto Sarmiento, Francisco J, El Mito de Panacea. Compendio de Historia de la terapeútica y de la Farmacia, Aranjuez: Doce calles, 1997

domingo, 3 de marzo de 2013

LA CURACIÓN CON LAS VISCERAS DEL PEZ: EL LIBRO DE TOBÍAS.-



En el Libro de Tobías hay elementos que pueden considerarse de origen folklórico, tal vez ésa sea una de las razones por las que no está en el canon judío, tampoco lo aceptan los protestantes. En la introducción a este libro la Biblia de Jerusalén apunta que es una narración que trata con mucha libertad la historia y la geografía. Es una narración edificante: en la que se pone de relieve el consejo de dar limosna y los deberes para con los muertos.
San Rafael en la catedral de Burgos
Tobit es un anciano justo y honrado que queda ciego repentinamente y al mismo tiempo en otro lugar Sarra igualmente es injuriada porque había sido dada siete veces en matrimonio y el demonio Asmodeo ha matado a los siete maridos, por lo que ambos hacen una plegaria al Señor  en espera de su favor.  Entonces Tobit se acuerda de un dinero que dejó en Ragués y encomienda  a su hijo Tobías que vaya a recuperarlo, para lo cual busca un compañero que será el ángel Rafael que lo guía en el viaje.  En el camino se detienen junto al río Tigris, Tobías se moja los pies y un pez le muerde, Rafael le dice que agarre el pez porque les va a servir y añade: "Abre el pez, sácale la hiel, el corazón y el hígado guárdatelo, y tira los intestinos; porque su hiel, su corazón y el hígado son remedios útiles" (Tb, 6: 5) el corazón y el hígado servirán como sahumerio ante un atormentado por el demonio o un espíritu malo y la hiel cura las manchas en los ojos. Así que Tobías con la ayuda del ángel lleva a cabo toda la misión y además consigue salvar a Sarra del demonio y también cura a su padre ciego.
Esta extraordinaria historia ha servido de inspiración en el arte y también forma parte de la narrativa cristiana. La iconografía de Tobías y el pez con el ángel Rafael es muy antigua y longeva: desde la época de las catacumbas en la que Tobías suele aparecer con el pez agarrado a su mano (H. Leclercq, DACL, tomo XV) hasta épocas contemporáneas, como vemos en las ilustraciones. La idea de que las vísceras o remedia interiora de ciertos peces son sanadoras y a la vez  ahuyentan al demonio forma parte de los libros sobre magia de todos los tiempos desde el Malleus malleficarum a la Disquisitionum magicarum de Martín del Río. Además la curación con el pez en el AT prefigura las sanaciones a endemoniados de Cristo, cuyo símbolo paleocristiano es un pez.


San Rafael abraza a Tobías que sujeta el pez
Medalla de san Rafael, Tobías y el pez

A lo largo de la historia se ha intentado identificar el pez que mordió a Tobías y que luego fue utilizado para el sahumerio: se ha pensado en la anguila, el siluro y otros. De hecho la anguila ha tenido diversos usos, Plinio en su Historia Natural 31,95 considera que la anguila era usada por los judíos con fines supersticiosos y, también era utilizada en la Iglesia en el estricto ayuno impuesto a los endemoniados por  cuarenta días. En la Antigüedad y aún en la Edad Media y Moderna la curación de las enfermedades no sólo se ciñó al uso de sustancias de origen vegetal y mineral, sino que también existe una parte en los tratados antiguos sobre los simples de origen animal: como el garo o garum/i latino, que es una salmuera hecha con las entrañas de ciertos peces que en la Edad Antigua fue muy utilizada como producto dietético y después pasó a la medicina  por Dioscórides que habla de un garo medicinal. El uso dietético de las entrañas de los peces en salmuera es común en los pueblos del Mediterráneo desde que los fenicios lo comercializaron y está probado en las excavaciones arqueológicas el hallazgo de cubetas excavadas en piedra donde se fabricaba. Después lo encontramos entre los Padres del Desierto, ya que se habla de esta sustancia en la Regla de San Pacomio. Los hispano árabes que tradujeron un Dioscórides bizantino también se interesaron por el garo.
En el Malleus maleficarum, escrito por dos inquisidores, se dice que es lícito curar a los endemoniados  no solo sobrenaturalmente sino con sustancias naturales:"aquel que se encuentra poseído por el demonio puede indirectamente ser aliviado por la virtud de": una melodía, la virtud de una yerba o como en la historia de Tobías por la virtud de las entrañas de un pez.
Bibliografía:
Alarcón Román, Concepción, "Las versiones medievales de la leyenda de Montserrat", Studia monastica, vol. 49, fasc. 1, 2007
Bocharto, Samuele, Hierozoici, sive bipartiti operis de animalibus S. Scripturae...Lugduni, 1712
Curtis, Robert I., Garum and salsamenta. Production and commerce in Materia medica, Leiden: E.J. Brill, 1991
Dion, Paul-Eugène, "Raphaël l´Exorciste", Biblica, 1976, 399-413
Leclercq, H., "Tobie", Dictionnnaire d´Archéologie Chrétienne et de Liturgie, Tomo XV, París.
Malleus maleficarum: El martillo de las brujas, Madrid: ediciones Felmar, 1976
http://books.google.es/books?id=5-ADwsfPxF8C&printsec=frontcover&dq=martillo+brujas&ei=sI2fSrmhCaCGygTxpIjODg#v=onepage&q&f=false
Martín del Río, La magia demoníaca, Madrid, Hiperión, 1991
http://books.google.es/books?id=EVVKAAAAcAAJ&pg=RA1-PR2&lpg=RA1-PR2&dq=Disquisitionem+magicarum+libri+VI&source=bl&ots=1_EoIjlhbi&sig=EuYjfcq_l0u_eKl5dnn2TGFgYjc&hl=es&sa=X&ei=01tAUdHPJPHe7AbKvoCoAg&ved=0CD4Q6AEwAQ.