Un santuario en lo alto de la montaña
El santuario de Montserrat nació como
una ermita dedicada a Nuestra Señora en una montaña de vida eremítica y fue
esta característica la que atrajo hacia sí a los monjes benedictinos de Ripoll.
Luego vino la imagen y después los milagros y su recopilación en forma narrada. La vida eremítica, el monacato benedictino, la imagen de la Virgen y sus milagros
conforman la historia secular de Montserrat.
Cuando los monjes de Ripoll llegaron
a la montaña de Montserrat había unas cuantas ermitas, dos de ellas “in cacumine
montis”: santa María, san Acisclo y otras en la falda de la montaña: san Martín
y san Pedro. Estas pequeñas capillas y su vecino eremitorio los donaba el conde
Guifre el Pelós en el 888 al
monasterio de Ripoll y el conde Sunyer en el 933 lo ratificó, pero no será
hasta el 1.023 a la llegada del abad Oliva cuando las
ermitas formen parte de Ripoll,adquiriendo forma de monasterio la de Santa María en el 1.036. También consta
la existencia de la ermita de san Miguel desde el siglo IX, otra
importante institución de la montaña que se consagra en el 1.042.
En la España visigótica había varios
focos de vida eremítica: el monasterio de san Millán de Suso en la Rioja, san
Juan de la Peña, y grupos de cuevas artificiales en el Duratón, cerca de
Sepúlveda; los del alfoz de Lara con Arlanza; así como Silos y Tabladillo; Albelda, santa Coloma y Nájera; añadamos a
esto la zona del Bierzo y la zona del
Sil que le valieron el nombre de Ribera sagrada; Cadalso en Santander y san Pedro
de Rocas en Orense (Díaz y Díaz: 1955-56). Montserrat al igual que otros
centros eremíticos imitaba las costumbres de los Padres de Desierto, la
tradición oriental de Egipto, Siria y Palestina donde los eremitas se retiraban
a hacer vida solitaria inspirados en san
Juan Bautista y el mismo Cristo. Al final del Medievo la vida eremítica
necesitó de reglamentación, ya que una oposición latente hacia los eremitas se
extendía por todo Occidente.
La iglesia en Cataluña se ha
caracterizado por originarse en centros eremíticos, muchas ermitas se
edificaron con fin penitencial y originaron un eremitorio, tal como relata Lladonosa en Lérida: (1970). La idea de que
muchas ermitas de esta región nacieron a partir de culto que un eremita daba a
una imagen (Christian: 1976) enlaza con esto y vincula el culto a María al
eremitismo. La configuración geológica hizo la montaña de Montserrat proclive al
anacoretismo. Es posible que desde el siglo VII se implantara el eremitismo en
ella (Zaragoza i Pascual: 1993, 17). De las primeras ermitas
montserratinas se sabe poco porque no hay documentación sobre ellas, pero a
partir del siglo XV con la reforma vallisoletana las cosas cambian. El
eremitismo en Montserrat es un caso especial por su larga trayectoria, ya que
se mantuvo vivo en convivencia con los monjes cenobitas hasta el siglo XIX.
Se sabe que la imagen de la Virgen de
Montserrat pertenece al siglo XII, época en la que las madonnas con el Niño se hacen visibles en catedrales y santuarios
dedicados a María. ¿El arte románico es el creador de este prototipo? Posiblemente no, pues ya existían iconos,
pinturas murales y relieves en medallas y marfiles, pero ¿en bulto redondo?
Sabemos que había representaciones marianas muy antiguas en terracota como ya
contamos hace tiempo. Pero el hecho de tener un santuario dedicado a Santa
María con una imagen en su altar principal para rendirle culto parece ser una
creación de los siglos XI-XII, época de eclosión del culto a María. Y
Montserrat es uno de los pioneros, pronto la imagen se verá rodeada de
peregrinos que pasan varios días en el santuario y se creará una cofradía que
goce de los privilegios espirituales de los monjes. La atribución de milagros
hará el resto para llegar a ser un santuario afamado.
![]() |
Xilografía de la cofradía. Barcelona siglo XVI |
En este monasterio hay dos milagros
fundacionales que abren el cómputo de las maravillas obradas por la Virgen de
Montserrat: la historia de Garí, el eremita pecador y el hallazgo de la imagen
de la Virgen en una cueva de Montserrat. En la vida de Garí se relata la
fechoría realizada por un anacoreta cuando intenta curar a la hija endemoniada
del conde de Barcelona y su restitución como obra de su penitencia y la
intercesión de la Virgen. El milagro del hallazgo es la explicación de la
aparición de la imagen en esta montaña tras haber sido escondida en la época de
la invasión musulmana, la imagen debido a su poder elige el lugar donde quiere
que le construyan el santuario haciéndose inamovible en el sitio. Se trata de
dos leyendas, una hace alusión al origen del santuario y la otra al origen de
la imagen.
![]() |
Museo Marés. Barcelona |
Tras estos milagros se anotaban cada
uno de los que así se consideraban y eran numerados y contados con los nombres
de los beneficiarios, el lugar de donde procedían y la explicación de la dolencia de la que tal
persona fue salvada. Este conjunto de hechos hacen posible que una pequeña
ermita en lo alto de una montaña rocosa y de muy difícil acceso llegue a ser un
lugar de peregrinación conocido en todo el mundo cristiano.
Bibliografía
La bibliografía sobre Montserrat es
tan copiosa que resulta imposible apuntarla aquí, en mis trabajos sobre su
leyenda doy abundante cantidad que podemos encontrar tanto en la biblioteca de
la propia abadía, como en la BN de Madrid, y en la biblioteca del Museo del
Traje. CIPE que guarda una importante colección de literatura mariana.
Alarcón Román, C., “Las versiones
medievales de la leyenda de Montserrat”, Studia
Monastica, vol. 49, 2007,
fasc.1, 29-73
Christian, W., “De los santos a
María”, en Temas de Antropología Española,
Madrid, 1976
Díaz y Díaz, M. C., “El eremitismo en
la España visigoda”, Revista portuguesa
de historia, 6, 1955, 217-237
Lladonosa, José, “Los centros
eremíticos en tierras de Lérida”, España
eremítica, Pamplona, 1970
Ribas, Benet, Història de Montserrat, Introducción y notas de F.X. Altés i
Aguiló, Barcelona, 1990
Selecció de gravats de la Mare de Déu de Montserrat segles XVI al XX. Publicacions de l´Abadia de Montserrat, 1981
Zaragoza i Pascual, Ernesto, Els ermitans de Montserrat historia de una
institució benedictina singular, Barcelona, 1993