Los ermitaños de Montserrat se
acercaron a esa montaña para vivir en ella en una momento impreciso de la época visigoda, el caso es que su estancia allí es anterior a los
benedictinos, los cuales asumieron esta tradición eremítica con la que
convivieron muchos siglos hasta su desaparición en el siglo XIX tras un declive prolongado al que se unió el asalto de las tropas napoleónicas a la montaña de Montserrat.
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Artículo de Foraster con una cruz de boj. |
Entre las actividades de los
eremitas monserratinos estaba la confección de cruces grabadas con los
instrumentos de la Pasión de Cristo o símbolos de la Pasión, que son conocidos
porque hay una larga tradición alrededor de ellos tanto por la literatura como
por la iconografía en grabados, pinturas, relieves, etc. Estas cruces son
llamadas en catalán creu d´improperis y también se habla de los arma Christi.
Los improperios forman parte del ceremonial del Viernes Santo en el ritual de
la adoración de la Cruz, son unos cantos y lecturas relativas a los sufrimientos
de Cristo en su Pasión y muerte. Las armas de Cristo son los méritos que
consiguió Cristo frente a Satanás y por tanto la representación de estos
símbolos sirve al cristiano para meditar sobre ellos y revivir la muerte de
Cristo.
La representación y el número de
los símbolos de la Pasión ha variado a lo largo de los siglos, ahora nos vamos
a centrar en las cruces de boj de los eremitas de Montserrat. Que solían ser
cruces grandes para colgar en las casas como recuerdo de Montserrat o como
soporte de meditación de la Pasión. Porque en ellas se graban objetos
significativos alrededor del martirio de la cruz, se trata de una narración que
recuerda los hechos que también nos narran los Evangelios.
Vamos a seguir esta narración en
la cruz de boj: en el brazo horizontal tenemos a la izquierda el sol a la
derecha la luna, un clavo a cada lado, una jarra en el lado izquierdo y en el
derecho un farolillo o linterna, luego a un lado un martillo y al otro unas
tenazas, dos flagelos y en el centro una estrella sobre la que reposaría la
cabeza de Jesús. En cuanto al palo vertical y de arriba abajo encontramos: la
corona de espinas en cuyo centro se lee INRI, saltamos la estrella, un cáliz,
túnica inconsútil, un tercer clavo, el gallo, la columna, la lanza y el cetro,
en el extremo inferior de la cruz el blasón de Montserrat que es una montaña
con una sierra en su cima.
Estos símbolos debemos contextualizarlos en un largo periodo en el que el culto a la Pasión de Cristo es tema central de la religión católica, cosa que ocurre entre los siglos XV y XVIII, según William Christian. Pero no se grabaron siempre los mismos símbolos de la Pasión porque yo guardo una cruz montserratina que puede ser del siglo XX en la que no aparecen todos los símbolos que sí lo hacían anteriormente, además su factura es más descuidada,
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Museo Marés. Barcelona |
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Cruz de Montserrat. Siglo XX |
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Museo de Cáceres |
Por último podemos mencionar algunos museos que guardan las cruces de los ermitaños. Yo he visto unas cuantas en el Museo del Traje. CIPE cuando hacía el Catalogo de amuletos, también he visto otras en el Museu Marés de Barcelona y a través de Internet he encontrado una ficha de una cruz de estas en el Museo de Artes Decorativas de Madrid.
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Gallo de chocolate entre huevos de Pascua y otros dulces. Madrid. Calle Juan Bravo |
Christian, William, Local Religion in sixteenth- century Spain, Princeton, 1981
Foraster, Manuel, "Estampes montserratines. Les ermites", Quadern, nº 64, 1988, , 246
Miravalles, Luis, "Los arma Christi en los crucifijos populares", Revista de Folklore, nº 204, 1997
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