sábado, 1 de febrero de 2020

ALGUNAS JOYAS DE AL ÁNDALUS EXPUESTAS EN EL M.A.N

Mi atracción por los objetos metálicos viene de muy lejos y es aún mayor cuando esos objetos tienen un valor protector o una simbología y belleza especial. La exposición en el Museo Arqueológico Nacional Las artes del metal en Al Ándalus ha logrado conseguir un espacio maravilloso para las artes de la joyería y los bronces zoomorfos, pues una cortina de metal dorado lo separa del resto de la exposición haciéndolo un lugar diferenciado y luminoso donde brillan las joyas y la representación de animales fantásticos.  Dejando a un lado las representaciones zoomorfas, tal vez para otra ocasión, me he fijado en ciertas joyas que me son familiares bien porque he trabajado sobre ellas o porque han influenciado las labores artesanales o bien porque forman parte de la tradición popular y las podemos poner en relación con piezas populares que fotografiamos en otra exposición Iconos de estilo. Una mirada a la indumentaria tradicional en el Museo del Traje de Madrid, ya sabemos que este museo es además CIPE, Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico.
Los crecientes lunares pertenecen al mundo femenino y también a la infancia, en este caso las que hemos visto son del mundo femenino: dos pares de arracadas de oro y un colgante de plata en forma de media luna. La arracadas son pendientes generalmente en forma de creciente lunar que los novios regalaban a su futura esposa junto con los anillos y a este presente se le denominaba arras de donde viene arracada, según Covarrubias (1610). En el primer par de arracadas que comentamos podemos observar un árbol de la vida y dos halcones contrapuestos sobre la basmala, son del Museu de Mallorca y están datadas en los siglos XII-XIII del periodo almorávide. El otro par forma parte del Tesorillo de Ermita Nueva de Alcalá la Real (Jaén) fechadas en los siglos X-XI. En cuanto al colgante forma parte del Tesoro de Charilla, Alcalá la Real.
Arracadas.
Museu de Mallorca

Arracadas. Tesorillo de Ermita Nueva.
Colgante del Tesoro de Charilla.
Museo de Jaén.

Podemos poner dos ejemplos que muestran cómo el arte de al Ándalus ha inspirado la manera de hacer, tanto de orfebres, como también de las mujeres que han bordado los trajes tradicionales, por ejemplo en el traje de charra. En el primer caso, vemos un objeto popular del Museo del Traje (nº inv. 64412) documentado en (Herradón, 2005:126-127), se trata de un collar con bollagras decoradas con circulos de cordoncillo y esferillas seguidas de torrecillas realizadas con la técnica de filigrana a la que se une una patena (colgante de forma ovalada que contiene la figura de algún santo con marco elaborado), como ejemplo de joyería popular heredera de las técnicas de la orfebrería de Al Ándalus. Este tipo de collar es muy conocido por el uso que hacían de éstos sobre los trajes tradicionales en la zona de Salamanca. Véase el traje de vistas (en origen es un traje de boda y que solía ser regalo del novio) de la Alberca que ponemos para visualizar el uso de estos collares, se encuentra tras las fotos del collar y forma parte de la exposición Iconos de estilo del Museo del Traje.
Detalle de la patena del collar.
 Museo del Traje.

Collar con patena. Museo del Traje
Traje de vistas de la Alberca. Museo del Traje.
Iconos de estilo

El caso contrario es la arqueta de Hisam II, regalo de su padre al Hakam II realizada en plata (siglo X) ejemplo de orfebrería califal cordobesa  con unos adornos que recuerdan algunos bordados del traje de charra, se trata pues de un objeto inspirador de obras posteriores aunque en diferentes materiales.

Traje de charra. Museo del Traje.
Iconos de estilo
Direcciones de Internet:
https://www.academia.edu/26715859/El_creciente_lunar_en_el_Mediterr%C3%A1neo._II_Congreso_Europeo_de_Joyer%C3%ADa 
 http://www.culturaydeporte.gob.es/mtraje/exposicion/temporales/historico/2018/iconosdeestilo.html.
http://www.culturaydeporte.gob.es/mtraje/dam/jcr:ed7ee76c-cec8-40d1-a3ff-09cf483e13b2/folleto-iconosdeestilo.pdf
Bibliografía:
Herradón, Mº Antonia, La Alberca. Joyas, Madrid, 2005

domingo, 15 de diciembre de 2019

ALDABONES Y CLAVOS EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL

Nuestro anterior artículo trataba sobre las aldabas tradicionales de pueblos y ciudades con formas que aún encontramos sobre algunas puertas: https://calarc.blogspot.com/2019/11/aldabas-y-tiradores.html
Hoy hemos reparado en unas aldabas medievales que se exponen en el Museo Arqueológico Nacional. Las hay de varios tipos: de forma circular, de forma fálica, con dragón, y con un animal en forma de pez o serpentiforme. La cartela explicativa habla de formas acorazonadas, pero las dos de los extremos de la parte inferior de la foto para mí tienen formas fálicas, que es lo que desde antiguo se ha considerado con poderes contra el mal de ojo y otros males.
Aldabones del siglo XV. MAN.


martes, 19 de noviembre de 2019

ALDABAS


Mucho de lo que se ha colocado en las puertas tradicionalmente está relacionado con el mundo simbólico y la protección. Recuperando fotos hechas a lo largo del tiempo veo que en los pueblos los llamadores o aldabas suelen tener formas fálicas y en la ciudad, aunque también los hay de esta forma, predominan las formas más fantasiosas y estudiadas dependiendo de los barrios y el tipo de casa: manos, caras de leones, dragones, monstruos, etc.
Calle Fernán González 11. Madrid
Las representaciones fálicas son muy antiguas, se encuentran en esculturas egipcias, entre los fenicios, en antiguas tumbas etruscas de la primera Edad del Hierro. Los falos eran los más sagrados amuletos llevados por las vírgenes vestales en la Roma antigua, Plinio se refiere a ello como satirica signa y dice que se ponían en las puertas de Pompeya. Por otro lado, es el símbolo que está en la fragua del herrero, y estas representaciones también se localizan en las paredes de las antiguas ciudades de Roma y Grecia (Elworthy, 153-154). Los romanos heredaron de culturas anteriores esa idea de que el falo es un amuleto eficaz, de hecho contra el mal de ojo todo los objetos punzantes son poderosos, sabemos que en la cultura mediterránea, así como en otras, se protege no solo a las personas sino también a todo lo que es valioso para la vida, los animales, las casas, los campos. Y las casas suelen ser protegidas en sus vanos: puertas y ventanas. 
Calle de don Pedro. Madrid


Calle Cuchillería. Vitoria
El llamador en forma de falo está en muchas ocasiones asociado a la media luna y a la forma de herradura, se coloca en la parte donde toca la aldaba o llamador. Si el falo representa lo masculino, la media luna y la herradura son formas asociadas a las mujeres. Parece pues la unión de los dos géneros. ¿Una forma de potenciar la virtud de estos objetos?
Sigüenza
Anguiano


Es interesante observar cómo también las puertas de las iglesias poseen aldabas con formas apotropaicas, siguiendo la misma lógica que podemos observar en pinturas de los siglos XVI, XVII y XVIII en las que la Virgen o el Niño Jesús portan amuletos, aunque podemos pensar que no los necesitan. Según Hani la puerta del templo cristiano ejemplifica la sacralidad del tránsito en mayor medida que otras puertas, es el paso del mundo profano a lo sacro, por eso hay "guardianes del umbral, estatuas de arqueros, dragones, leones o esfinges, personajes semidivinos, o aun divinos, como el Jano de los romanos.. " (1978:75) 
Catedral de Cuenca
Puerta catedral de Toledo


Iglesia de María Magdalena.
Jaén
Además de las formas fálicas constatamos el uso de figuras de animales fantásticos o reales que se colocan en las puertas de las casas de ciudades y pueblos como protectores ancestrales: la cabeza de león, la anfisbena (serpiente de dos cabezas), el dragón del umbral, etc. La utilización de estos animales como llamadores proviene de complejos legados culturales entre los que destacamos: las insignias de las legiones romanas con animales asociados al sol o a su representación simbólica, la heráldica medieval, los bestiarios, los emblemas de las órdenes de caballería y de otras instituciones, entre algunos posibles antecedentes.
Madrid. Calle san Lorenzo

Madrid. Calle san Lorenzo


Bibliografía
Biarge, Fernando y Ana Biarge, Líbranos del mal. Creencias, signos y ritos protectores en la zona pirenaica aragonesa, Huesca, 2000
Charbenneau- Lassay, L., El bestiario de Cristo. El simbolismo animal en la Antigüedad y la Edad Media, Barcelona, 1997, 2 vols.
Elworthy, F. T., The evil eye. An account of this ancient & widespread superstition, London, 1895
Hani, Jean, El simbolismo del templo cristiano, Barcelona, 1978

miércoles, 25 de septiembre de 2019

EL ROLLO


Para la RAE el rollo es una columna de piedra, ordinariamente rematada por una cruz, que antiguamente era insignia de jurisdicción y que en muchos casos servía de picota. Así que el rollo ha tenido dos diferentes  usos que están relacionados, pues la idea de jurisdicción va unida a la de administración de justicia, solo los que tienen jurisdicción sobre un territorio pueden impartir justicia. Cuando es picota es un símbolo de infamia, lugar de infamia para el penado o incluso lugar de ejecución.
En el Madrid antiguo hay una calle del Rollo llamada así por haber  tenido uno, lo recuerda su representación en los azulejos pintados que dan nombre a la calle, elaborados por Alfredo Ruiz de Luna. Empieza en la calle de Madrid, atraviesa  la calle del Sacramento y llega a la plaza de la Cruz Verde. Una zona muy antigua de Madrid pegada a la calle Segovia, donde algunos piensan que se originó Madrid a orillas de un arroyo que manaba desde una fuente llamada de San Pedro.
Plaza de la Cruz Verde y calle del Rollo

Calle del Rollo. Madrid
Del rollo ha escrito Caro Baroja en Ritos y mitos equívocos a la sazón del pueblo Garganta de Olla y sus particularidades y donde dice que estaba colocado en la Plaza del pueblo, en el soportal del ayuntamiento, aunque antes estuvo en otra parte, y la fecha de su hechura  1691, el capitel tiene caras burlescas, carátulas que servían de espanto. También apunta que no es algo exclusivamente castellano o español  pues también los hay en Francia e Inglaterra (1974: 306 y 307). En las figuras 8 y 9 de este libro encontramos sendos dibujos del rollo de Garganta de Olla, estos dibujos me hacen pensar en una columna con capitel que vi en la plaza de toros de Santa Cruz de Mudela, porque sabemos del aprovechamiento de antiguas piedras en edificaciones más modernas, pero tampoco podemos asegurarlo.
Dibujos de Ritos y mitos equívocos.
Caro Baroja

Columna y capitel en la plaza de toros de
Sta Cruz de Mudela
He encontrado un artículo muy interesante sobre rollos y picotas de la Comunidad de Madrid en él se cuenta que el rollo tiene su origen en la Edad Media y que su uso dura hasta la Edad Moderna, habiendo rollos jurisdiccionales, señoriales, y abaciales según si el gobierno era del rey, el señor o la Iglesia. Las villas de abadengo, señorío  y realengo tenían jurisdicción y lo anunciaban a la entrada del pueblo en el rollo para se supiera que allí se impartía justicia. Este artículo termina diciendo que con las Cortes de Cádiz se abolieron los señoríos jurisdiccionales  y un decreto ordenó la demolición de los signos de vasallaje (Guerra, 2015: 27-28 y 32). Por supuesto que no se demolieron todos los rollos y que algunos fueron reconvertidos poniendo símbolos religiosos como cruces o imágenes.

Bibliografía
Caro Baroja, Julio, Ritos y mitos equívocos, Madrid, 1974
Guerra Chavarino, Emilio, "Rollos y picotas en la Comunidad de Madrid", La Gatera de la Villa, 2015, nº 30, 26-41


lunes, 19 de agosto de 2019

LA SIRENA: DE LA MITOLOGÍA AL FOLKLORE


Para Cirlot la sirena:" es una figura simbólica que aparece bajo dos aspectos principales, como mujer-pájaro o como mujer-pez” (1982: 415). Las mujeres pájaro habitaban lugares escarpados y entonaban cantos dulcísimos con los que atraían a los caminantes para devorarlos. Después aparecieron las sirenas de cola de pez habitantes de las islas rocosas que se comportaban como sus hermanas aves. El mito de la sirena es uno de los más persistentes y a través del folklore ha llegado hasta nuestros días. Representa lo femenino, la tentación, el deseo, la sirena de doble cola puede ser Géminis, o actitud clásica de adoración como las figurillas cretenses. Wirth la considera como símbolo de la mujer terrestre en oposición al hombre el cielo. El poder lo ejercen a través de la magia porque aturde a quien la oye.
Herrero Marcos afirma que el híbrido de mujer con cola de pez es en realidad una nereida. Las llamadas sirenas en realidad son aves, eran tres hermanas que fueron convertidas en aves por la diosa Ceres por no haber socorrido a Proserpina cuando fue raptada por Plutón. Su origen es el mundo oriental y la mitología grecorromana. Fueron relacionadas con los espíritus de los muertos y en oriente como imágenes aladas de las almas.
Parece que llamamos sirenas a diferentes seres del imaginario que nos ha llegado a través de la cultura griega, la Odisea tiene un capítulo dedicado a ellas cuando Ulises es advertido por Circe para que procure no hacer caso de los cantos de las sirenas. La iconografía griega nos ha sido transmitida como en otras ocasiones a través de los vasos de cerámica.
Hades. MAN

La confusión entre ambas ocurre en los siglos VII-VIII cuando se identifica sirena con nereida en el Liber Monstrorum. Es posible que la confusión provenga del hecho de que ambas son híbridos marinos. Las nereidas vivían en el fondo del mar y ayudaban a los marineros cuando subían a la superficie, formaban parte de las ninfas. En la cultura germánica se las llama ondinas y son peligrosas. “La nereida comienza a representarse en el mundo cristiano a comienzos del siglo IX en Italia y desde allí se extendió con fuerza por toda Europa”. (2010: 252) Se la ve sujetando un pez en la mano y en otras ocasiones con una cola doble que suele sujetar con sus manos (patrón iconográfico y leyendas proviene de las culturas sasánidas). El Fisiólogo habla de las sirenas como aves de forma humana hasta el ombligo y también dice que son animales marinos. San Isidoro las incluye en las Etimologías y distingue entre sirena ave y sirena pez con cabeza y torso femenino con cola de pez y patas y alas de ave.
 San Vicente. Ávila
Capitel. San Vicente de Ávila

Sto. Tomé, portada sur. Ávila
La cultura cristiana da una interpretación moral a las antiguas mitologías por eso se habla de sirenas y nereidas como seres maléficos en bestiarios y en enciclopedias medievales y renacentistas. De una antología de textos relativos a bestiarios medievales editada por Siruela entresacamos textos que hablan sobre las sirenas y encontramos afirmaciones como esta del Fisiólogo armenio, 126-127: “El moralista enseña que las sirenas son crueles; que viven en el mar, que los acentos de sus voces son melodiosos, y que los viajeros quedan prendados de ellas hasta el punto de precipitarse en el mar, donde se pierden. El cuerpo de estas encantadoras es el de una mujer, hasta los senos; el resto recuerda al pájaro, al asno o al toro” (Malaxeverría, 1986:132). Y luego comenta que estas son semejantes a los que tienen dos modos de parecer, los inconstantes. Hay otro bestiario Liber monstrorum de diversis generibus, 42-43 en el que ya aparece la sirena-pez: “Las sirenas son doncellas marinas, que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo, tienen cuerpo femenino, y son idénticas al género humano; pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven en las profundidades” (Malaxeverría, 1986:133). E incluso se las compara con el demonio en el bestiario de Guillaume le Clerc GC,vv. 1053-1112: “Tanto nos demoramos en los placeres, que por fuerza nos dormimos. Entonces nos mata la sirena: es el Demonio, que nos lleva al mal, que nos hace sumergirnos tan hondo en los vicios, que nos encierra en sus redes” (Malaxeverría, 1986: 135).

San Cipriano. Zamora
Después de las innumerables sirenas que encontramos en la iconografía románica, debemos constatar su aparición en el folklore legendario y de los cuentos donde también es muy prolija su existencia y requiere un estudio pormenorizado, que ahora no podemos abordar porque nos hemos centrado en la iconografía, aunque somos conscientes que existe una relación importante entre la literatura y la iconografía. Esas creencias del ideario popular en los poderes de las sirenas se manifiesta en objetos como los amuletos, Carmen Baroja admite que los sonajeros de plata en forma de sirena y con otras formas son muy conocidos en los siglos XVI y XVII pero son en realidad mucho más antiguos pues da un ejemplo documental del uso de sonajeros en el siglo XIV. Sonajeros en forma de animales marinos por lo general fantásticos que tienen el poder de aojar, el antiguo Museo del Pueblo Español, actual Museo del Traje. CIPE, conserva varias piezas: números 9775, 1690, 1686, 9892, 10109 y 10421 (Baroja, 1945:20-21).
Museo Marés. Barcelona
Hildburgh, el estudioso de amuletos españoles y coleccionista, hace referencia a varias sirenas amuleto, ornamento de plata para ser llevado por niños, tiene ejemplos de Zaragoza y Sevilla. También encontró otros dos en los Países Bajos, dos en el Museo Cluny y otro en South Kensington. Es común su uso en Nápoles y en la Campagna romana. Se cree que la sirena hechiza por su mirada y que por tanto protege de las miradas, de la brujería y del mal de ojo (1906: 462). Es Elworthy el que afirma que las mujeres napolitanas llevan sirenas de plata de doble cola. En el Catálogo de amuletos que hice en 1987 hago constancia de algunos de los sonajeros de la colección del MPE y de la aparición de sirenas en el arte pastoril. Localizando el uso de los sonajeros en la costa catalana y también en el interior de la península ya que los plateros elaboraron una y otra vez sirenas-sonajeros. 
Como otros personajes simbólicos, de orígenes inciertos de muy largo recorrido, la imagen de la sirena evoluciona y se difunde desde sus orígenes mitológicos hasta formar parte del folklore.
También hemos encontrado una sirena o sirénido con aspecto masculino:
Capitel de la iglesia del Monasterio de Aguilar de Campoo.
MAN.


Bibliografía
Alarcón Román, Concepción, Catálogo de amuletos del Museo del Pueblo Español, Madrid, 1987
Baroja Nessi, Carmen, Catálogo de la colección de amuletos, Madrid, 1945
Cirlot, J.E., Diccionario de símbolos, Barcelona, 1982
Elworthy, F.T. The Evil Eye, Londres, 1895
Herrero Marcos, Jesús, Bestiario románico en España, Palencia, 2010
Hildburgh, W.L., “Notes on Spanish amulets”, Folklore, XVII, 1906, 462  
Malaxeverría, Ignacio, Bestiario medieval, Madrid, Siruela, 1986
Yarza Luaces, Joaquín, Formas artísticas de lo imaginario, Barcelona, 1987