martes, 12 de diciembre de 2023

LA MEMORIA

 

STEPÁNOVA, María, En memoria de la memoria, Barcelona: Acantilado, 2022.

La memoria es un asunto personal y no se basa en el conocimiento sino en la experiencia.

Buscar las historias familiares está de moda, indagar y averiguar quiénes fueron tus ancestros. M. Stepánova ha compuesto un bello libro sobre cómo trabaja la memoria en relación con su historia familiar y viene a decirnos que, si bien es dificultoso ese trabajo de reconstrucción de la memoria, pero se puede intentar para que no caigan en el olvido las vidas de seres corrientes como fueron sus familiares. Las casas son la principal fuente para reconstruir la historia de la mayoría de las personas, todos guardamos, cartas, tarjetas postales, fotos y otros objetos que hablan de nuestra historia, al menos de los que nacimos en el siglo XX, habrá que ver lo que queda de recuerdo de las generaciones digitalizadas. Muchos de esos objetos no son testigos parlantes y a veces es imposible saber qué hay detrás de ellos. Sin embargo, hay otros que son muy elocuentes. Pero la mayoría de las reconstrucciones son imperfectas, incompletas, como muñecas de porcelana que han perdido sus brazos, sus piernas… Finalmente, lo importante es cómo construir un relato con trozos de historias y no ser aburrido.

La memoria se ocupa de la justicia

María Stepánova es rusa, sus apellidos son de origen judío: Gurévich, Fridman, Guinzburg y Stepánov. Es también por esto que la autora necesita recordar y averiguar lo que pasó con algunos de sus familiares. Todas las ciudades con las que sus prósperos antepasados guardan relación llevan inscritas las huellas de la violencia de los progromos. No sabe si algún familiar suyo murió en esos actos, ni como se escondieron y lograron sobrevivir, pues de eso no se hablaba. Aunque no cuenta en su familia con represaliados, combatientes, ni que hayan vivido la ocupación alemana, o participado en las grandes batallas del siglo. Solo el hijo de la hermana de la bisabuela, Liodik (luego hablaremos de él), murió en la guerra. Hoy somos muchos los que nos dedicamos a sacar la memoria de las pequeñas historias para que se vea y se escuche. “La duración de la memoria, su capacidad de dar alcance a aquellos que pretenden escapar de ella, depende de nuestra habilidad para darnos la vuelta e ir a su encuentro” (260). En realidad, todos provenimos de los supervivientes de la catástrofe colectiva del siglo pasado.

La memoria es legado

Ella se remonta en la historia familiar hasta sus bisabuelos, unos 100 años. Empezó muy joven a recoger datos sobre sus familiares, pero no de una forma sistemática y se dio cuenta después de que no preguntó a su madre mientras esta vivía para tomar notas.

Los álbumes familiares son especialmente significativos, ella y su madre se pasaban ratos los días festivos mirando álbumes de fotos, entonces conseguía datos de muchos de aquellos familiares. Esas fotos eran de la familia de la madre, porque de la de su padre no había apenas fotos. Y las tarjetas postales de su abuela Sarra que viajó por Europa y estudió en París, a la cual escribían amigos y admiradores. Sarra conservaba postales que le fueron enviadas entre 1905 y 1915 cuando pertenecía a la juventud revolucionaria y estudiaba medicina en París. Otros personajes entrañables son Liodik, y su su abuelo Kolia. Nikolai Stepánov tiene una historia muy interesante porque María S. cuenta que es el único familiar suyo que se benefició de la revolución, al ser un joven huérfano que consiguió trabajo por pertenecer al partido, aunque llegó a tener problemas políticos fue un hombre feliz y cariñoso. Y Liodik un primo de su abuelo que murió en 1942 con 19 años en el cerco de Leningrado, durante la guerra, es recordado por las cartas que escribía a su madre llenas de candidez y cariño. Otro recuerdo imborrable es el de su abuela Liolia que guardaba en el bolso un pequeño monedero de encaje con el nombre de un hombre que la escritora no conoció, y del que no pudo encontrar nada.



La pasión por la justicia exige una reparación.

Hay también referencia a artistas y pensadores que han indagado en este tema como Hirsch, o Goldchain que escribió una historia fotográfica de su familia. W.G. Sebald se dedicó a escribir sobre el Holocausto y sobre la imperiosa necesidad de recordar. O Charlotte Salomon que hizo unos dibujos para contar la historia de su familia, pero tuvo que dejarlos en la costa Azul porque se la llevaron a Auschwitz. O Joseph Cornell que fabricaba cajas para meter dentro pequeños tesoros, algo así como los objetos que pueden representar la vida de una persona.

Lanza un mensaje contradictorio entre el deseo personal de conocer y publicar historias pasadas de familiares y la constancia de que esas personas seguramente no quisieron ser objeto de recreaciones literarias, pero ella, y como ella otros, siente y sentimos avidez por llegar hasta el fin del mundo para encontrar el rastro de aquellos seres, ya fallecidos que nos antecedieron. En el fondo hay una mezcla de intereses: un interés por denunciar terribles hechos del pasado y por otro lado un interés personal por conocer a tus parientes desaparecidos. De dónde viene esta necesidad de no olvidar, ella supone que puede ser que provenga del A. T. que impone al pueblo judío la memoria, el Zajor, más que el interés por la historia. Este empeño la ha llevado a recorrer lugares lejanos donde han vivido sus antiguos parientes para recorrer las calles donde vivieron y también las casas cuando aún están en pie, visitar museos, bibliotecas y especialmente archivos donde se guardan documentos en los que a veces, encontró y podemos encontrar a nuestros parientes.

Dice la autora que la parte más interesante de la historia propia es aquella que desconoces.

miércoles, 25 de octubre de 2023

AQUELLA CANCIÓN DE SILVIO RODRÍGUEZ

 

Este verano escuché de lejos esta canción y recordé que me gustaba su ritmo cuando era joven. Pero no había reparado en la historia que relata. Actualmente la he escuchado un centenar de veces hasta aprender su letra, esa letra tan precisa como dice él. Silvio Rodríguez que compuso esta bella canción que tan bien armoniza las palabras y la música en Ojalá.

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
Para que no las puedas convertir en cristal
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo



Ojalá que la Luna pueda salir sin ti

Ojalá que la tierra no te bese los pasos

Se trata de una maga o diosa que domina la naturaleza de las cosas: puede convertir en cristal las hojas que caen por su cuerpo, y la lluvia también forma parte de sus encantos, incluso la luna es dominada por ella. Además, la tierra le besa sus pasos. Porque ordena el cosmos. Metáforas perfectas. 


Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve

Él hace una imprecación para que estas cosas no ocurran, aunque es ambiguo ese deseo. Pero dice más porque luego va directamente a ella para que se le acabe la palabra precisa y la sonrisa perfecta, dotándola de un poderío casi sobrenatural en dos de las características perfectamente humanas, la palabra y la sonrisa. Y luego esa necesidad de que pase algo inaudito que la borre del planeta: una luz cegadora, un disparo de nieve. Algo contradictorio porque quiere que elementos naturales la borren o la escondan de una manera pueril.

 

Ojalá, por lo menos, que me lleve la muerte
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Y por supuesto no para matarla, sino para que por lo menos él se muera, como mal menor, que se lo lleve la muerte. Es la explicación de todo, en ese momento prefiere la muerte, antes de que puedan pasar esas cosas, que ojalá... Porque quiere dejar de verla en sus visiones en sus sueños, en sus pensamientos. Pero comprobamos que esa obsesión no desaparece porque obviamente la toca en canciones.

 

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti
A tu viejo gobierno de difuntos y flores

La aurora es el momento difícil de soportar para el amante, habla de gritos que caigan en su espalda, soportando ese peso que no aguanta. Es un esfuerzo titánico ese olvido hasta de su nombre. Tampoco las paredes deben recordarla. Y especialmente necesita que el deseo desaparezca y se quede allí extrañamente entre difuntos y flores.

Ojalá se te acabe la mirada constante
La palabra precisa, la sonrisa perfecta
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve

Ojalá, por lo menos, que me lleve la muerte
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Ojalá pase algo que te borre de pronto
Una luz cegadora, un disparo de nieve

Ojalá, por lo menos, que me lleve la muerte
Para no verte tanto, para no verte siempre
En todos los segundos, en todas las visiones
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

 

Repite el estribillo imprecatorio, a ver si consigue su vano objetivo. Pobre Silvio, porque se sabe a ciencia cierta que en realidad lo que quiere es todo lo contrario de lo que dice. 

Y ahora, escúchenla.

lunes, 15 de agosto de 2022

LA ESPADA LOBERA

 

La espada Lobera es un objeto sumido en la leyenda, la tradición quiere que su valor provenga de haber pertenecido al rey Fernando III el santo, esto es al menos lo que cuenta don Juan Manuel, hijo de infante y nieto de rey, que conocemos por haber sido literato y del que su libro más leído es El Conde Lucanor, narración de ejemplos medievales basada en diversas fuentes y que entronca con la tradición de la cuentística oriental, pero no es en El Conde Lucanor donde JM hace mención de esta singular espada sino en el Libro de las tres razones o Libro de las armas ¿Qué cuenta en este relato JM? Entre otras razones cuenta de dónde viene la herencia de la espada, y de cómo su padre el infante Manuel por ser el hijo menor de san Fernando la recibió cuando este estaba en su lecho de muerte: “Fijo, vos sodes el postremer fijo que yo hube de la reyna donna Beatriz, que fue muy santa et muy buena mugier; et sé que vos amava mucho, otrosí. Pero non vos puedo dar heredad ninguna, mas do vos la mi espada Lobera, que es cosa de muy grant virtud et con que me fizo Dios a mí mucho [bien]; et do vos estas armas que son sennales de alas et de leones.”. (Rosende, 2006: 216)

Si la espada vale tanto o más que otras heredades es por su propia virtud, la que posee porque se dice que había pertenecido a Fernán González y que fue retirada de su tumba por el rey Fernando el santo, a la vez que por haber participado en la conquista de Sevilla con el rey don Fernando. El rey pide tres gracias para don Manuel:

1ª que estas armas y esta espada siempre venciesen.

2ªque siempre a los de este linaje que trajesen estas armas los creciese Dios en la su honra y en su estado y nunca los menguase de ello.

3ª que nunca en este linaje falleciese heredero legítimo.

Este halo literario conque don Juan Manuel rodea a la espada identificándola con su linaje es por el que se ha considerado desde entonces como una pieza con valor de reliquia, no sé si tanto por ser la espada de un rey santo o porque supuestamente con ella ganó la ciudad de Sevilla, o por ambas razones a la vez. También hay un testimonio de su uso en la batalla del río Salado en la que no le hizo gran avío: El rey y los suyos no pueden pasar el río Salado, entonces este le pidió a don Joan hijo del infante Manuel que pasara el río con los de la delantera y un escudero que se decía Garci Jofre Tenorio dijo a Joan que la espada Lobera que él decía que era de virtud que más debía hacer en aquel día. Pero don Joan no hizo cosa alguna ese día (Crónica de Alfonso XI Cap. CCLI, 325-326).

Aunque algunos quieran darle más antigüedad se trata de un arma del siglo XIII que no era usada para la batalla, ya que de su factura se deduce que tenía un uso ornamental por lo que posiblemente sirvió para el túmulo funerario del rey santo, y que por tanto debía ser la espada que sostenía la imagen sedente del rey (Herráez Martín, 2002:338-339). Esto no es algo extraño pues la espada ha sido desde antiguo elemento representativo de rango social.

En esta línea de usos ornamentales y de representación, según cuentan las crónicas, veremos que es utilizada en diferentes solemnidades: Fernando de Antequera escribe una carta el 30 de marzo de 1410 al cabildo de la catedral de Sevilla para que le entreguen la espada de san Fernando y llevarla a su entrada en el reino de Granada (Itinerario de Fernando de Antequera). Hay constancia también del ritual de su recibimiento en el campamento de Alhonoz con toda solemnidad cuando la recibe Fernando (Crónica de Juan II de Castilla, Cap. II p. 78). Y en la misma crónica, finalmente, la narración de cómo el infante don Fernando entró en Sevilla. El orden que cuentan es el siguiente: delante del infante todos los hombres de armas y caballeros, y 17 moros presos en la batalla, un crucifijo y dos pendones de la cruzada y cerca del infante el adelantado que traía delante de él la espada del rey Fernando que ganó a Sevilla, etc. El arzobispo y los clérigos le salen a recibir y en el altar mayor ponen la espada en la mano del rey don Fernando (Crónica de Juan II, capítulo XLII, 99-100). Nos da a entender que la espada es colocada en la estatua del rey. Las entradas reales resultaban unas ceremonias muy aparatosas que por su protocolo nos pueden recordar las procesiones del Corpus en algunas ciudades. Actualmente la espada Lobera se conserva en la catedral de Sevilla y sale en procesión el 23 de noviembre día de san Clemente, en recuerdo de la toma de la ciudad por Fernando III, dándole a la espada el valor testimonial que le dio hace tantos siglos don Juan Manuel.

La espada es por excelencia símbolo de los caballeros, porque es el arma que representa a todas las demás y con la que son armados los que lo son. El valor de la espada hunde sus raíces en la antigüedad en la que se enterraba a los guerreros con su espada y su escudo, la espada se identifica con su dueño y en el caso de la llamada espada Lobera se identifica con el linaje de los Manueles, hijos y hermanos de reyes, con una historia legendaria que quiere ser más de lo que es.

Bibliografía

“Crónica de Alfonso XI”, en Crónica de los reyes de Castilla, BAE, CCLI, editada por Cayetano Rosell. Madrid, 1875.

Crónica de Juan II de Castilla, compilada por Fernán Pérez de Guzmán, Madrid, 1779.

Gaibrois, Mercedes, “Los testamentos inéditos de don Juan Manuel”, Boletín de la Real Academia de la Historia, 99, 1931, 25-59

Herráez Martín, Mª Isabel, “La espada de Fernando III el santo”, Laboratorio de arte, 2002, 15, 335-348.

Itinerario de Fernando de Antequera regente de Castilla y rey de Aragón (1407-1416), editado por Santiago González Sánchez, Zaragoza, 2013.

Rosende, Marcelo, “Profecía, figura, consumación y providencia en el Libro de las tres razones de Don Juan Manuel”, Revista de Literatura Medieval, XVIII (2006), 199-223

En Internet: tienda-medieval.com: 

https://www.vicentetoledo.es/sites/default/files/1250_espada_cruz_Lobera.pdf


 

 

sábado, 14 de agosto de 2021

ALGUNAS IGLESIAS DE LA SIERRA DE MADRID

De los pueblos que visito en la sierra madrileña durante el verano me he fijado en algunas iglesias antiguas que tienen características singulares. Hoy vamos a tratar un puñado de ellas.

COLLADO VILLALBA

La parroquia de Ntra Sra del Enebral es un sencillo templo construido entre los siglos XV-XVI, tiene una sola nave con arco triunfal en el presbiterio. La torre campanario es de piedra sillería de granito, el resto es de mampostería, también posee una galería porticada. La iglesia está dedicada a la Virgen del Enebral cuya imagen se venera en su interior. Se trata de una advocación local de origen incierto, relacionada con la flora originaria de la población, la asociación de María con árboles y arbustos es una tradición antigua vinculada con la cristianización del campo, véase https://calarc.blogspot.com/2012/12/la-cristianizacion-del-campo-virgenes.html

Virgen del Enebral


Virgen del Enebral detalle del alero

Virgen del Enebral detalle de los volúmenes

GUADARRAMA
Otra iglesia que ha despertado nuestro interés es la antigua iglesia de San Miguel en Guadarrama, además de tener una torre campanario elevada, está situada sobre un cerro privilegiado que domina no solo el pueblo sino una amplia panorámica de la sierra. Actualmente está desacralizada y se utiliza para usos culturales, pero yo no la he visto abierta. Originariamente es románica, con reformas de los siglos XV y XVI y ampliaciones en 1728 y otras posteriores de 1829 y 1888. El ábside de mampostería con encintado o verdugado de ladrillo es mudéjar y la torre es románica.
San Miguel de Guadarrama

Ábside de San Miguel

Cartela explicativa.
Estropeada por gente inculta.

En su fábrica se han encontrado elementos arqueológicos romanos y árabes. Se piensa que fue un enclave de mezquita y anteriormente un templo romano. De hecho muchos santuarios dedicados a San Miguel fueron construidos para cristianizar antiguos cultos localizados en zonas altas. La nueva iglesia de San Miguel está localizada en la parte baja del pueblo.

MANZANARES EL REAL

La iglesia de las Nieves de Manzanares el Real es de planta de tres naves separadas por arquerías. La cabecera está cubierta por una bóveda de crucería diseñada por Juan Guas. La torre adosada a la esquina noroeste cuenta con tres cuerpos separados por cornisas y bolas de estilo isabelino, con dos alturas de huecos para campanas con barandillas. Fue construida a principios del siglo XIV, pero a finales del XV y principios del XVI fue reedificada. La ampliación del templo hacia el sur es de 1511 de cánones renacentistas y un atrio porticado a lo largo de la fachada.
Galería porticada. Manzanares


Torre de la iglesia de Manzanares

ALPEDRETE

La iglesia de la Asunción de Ntra Sra tiene aspecto de fortaleza, Su fachada frontal es  medieval y su torre espadaña de los siglos XII o XIII pues fue la capilla de un palacio que se encontraba en la plaza. En el siglo XV se añadió la nave de estilo gótico isabelino con bolas de adorno en su cornisa, como vemos en otras iglesias de la sierra de Madrid. En su interior destaca la pila bautismal y el artesonado mudéjar de la cúpula primitiva, hoy en día no se puede ver porque ha sido revocado con yeso. La escalera de caracol que accede al campanario de piedra es igualmente valiosa.




La imagen de la Virgen de la Asunción es de factura moderna y fue traída al pueblo en 1954. La advocación a la Asunción de la Virgen comenzó siendo una antigua fiesta oriental de la Virgen, posteriormente se dedicaron iglesias a la Asunción, extendiéndose su culto por el occidente medieval. En este caso el culto a la Asunción es del siglo XVII, suplantando posiblemente a uno anterior dedicado a Santa Quitería.

Enlaces a alguna información

sábado, 6 de febrero de 2021

LA IMPORTANCIA DE LA BONDAD: PÍO BAROJA

 PÍO BAROJA, La busca, Madrid, Caro Raggio editor, 1972

He vuelto a leer El árbol de la ciencia y también La Busca, los había leído siendo bastante joven y guardaba un recuerdo intenso de estos dos libros de Baroja. Ahora me ha decepcionado un poco El árbol de la ciencia, no así La busca. Porque este último ahonda en lo más profundo del ser humano desasistido de lo más elemental, y qué es lo más profundo de ese ser humano que nos propone Baroja, ser un buen hombre, a pesar de todos los pesares.

El protagonista de La busca es un joven desamparado cuyo padre ha muerto, la madre es lo único que tiene en principio, aunque consigue duros trabajos los pierde todos y se queda sin nada. Esa pobreza extrema que vemos en los niños de los arrabales de Madrid de principio del siglo veinte a mí me recuerda al Lazarillo de Tormes, aunque Caro Baroja que prologa el libro piensa que no se trata de una novela picaresca, pues la sociedad que se relata en La busca es una sociedad madrileña finisecular y de bajos fondos. Claro que sí que se trata de sociedades distintas, pero en ambos vemos a los niños desamparados, al arbitrio de cualquiera que quiera meterse en sus vidas, tan frágiles. Manuel que así se llama el protagonista tiene dos ejemplos honrados: su madre Petra y el señor Custodio un ropavejero que se hace cargo de él, casi al final de la novela. Frente a estos dos ejemplos conoce también un sinfín de malos ejemplos  en el mundo de la golfería madrileña en la que se desenvuelve.

Hay una extraña comunión entre el paisaje duro y de contrastes de Madrid y la vida de Manuel, en verdad las dos mejores virtudes de Pío Baroja en este libro son su descripción de los paisajes y la vida del Madrid antiguo y la descripción de los niños pobres, desharrapados, tristes marginales. Veamos un ejemplo de cada:

“Después de callejear toda la mañana, Manuel se encontró al mediodía en la Ronda de Toledo, recostado en la tapia de las Américas y sin saber qué hacer. A un lado, sentado también en el suelo, había un chiquillo astroso, horriblemente feo y chato, con un ojo nublado, los pies desnudos y un chaquetón roto, por cuyos agujeros se veía la piel negra, curtida por el sol y la intemperie. Colgado del cuello llevaba un bote para coger colillas” (204).

Madrid igualmente es un lugar inhóspito con una belleza extraña, desolada, pero con un cielo refulgente:

“Se veía Madrid en lo alto, con su caserío alargado y plano, sobre la arboleda del Canal. A la luz roja del sol poniente brillaban las ventanas con resplandor de brasa; destacábanse muy cerca, debajo de San Francisco el Grande los rojos depósitos de la fábrica del gas, con sus altos soportes, entre escombreras negruzcas; del centro de la ciudad brotaban torrecillas de poca altura y chimeneas que vomitaban, en borbotones negros, columnas de humo inmovilizadas en el aire tranquilo. A un lado se erguía el Observatorio, sobre un cerrillo, centelleando el sol en sus ventanas; al otro, el Guadarrama, azul, con sus crestas blancas, se recortaba en el cielo limpio y transparente, surcado por nubes rojas” (196).

 

Pío Baroja divide la novela en tres partes:

I Parte. Nos introduce en la vida de la madre de Manuel que se queda viuda y pierde su negocio teniendo que ir a servir a una casa de huéspedes, su hijo Manuel que estaba con unos tíos en el pueblo tiene que quedarse con ella en la casa de huéspedes haciendo un poco de todo, pero no encaja en el sitio porque se pelea con los huéspedes:

“El papel amarillo del cuarto, rasgado en muchos sitios, ostentaba a trechos círculos negruzcos, de la grasa del pelo de los huéspedes, que echados con la silla hacia atrás, apoyaban el respaldar del asiento y la cabeza en la pared” (32).

II. Parte. La madre de Manuel lo lleva de aprendiz con un tío suyo, el señor Ignacio, que regenera zapatos arrancando suelas usadas, en la calle del Águila, esquina al Campillo de Gil Imón:

“Se sentaron el señor Ignacio y los tres muchachos alrededor de un tajo de madera, formado por un tronco de árbol con una gran muesca. El trabajo consistía en desarmar y deshacer botas y zapatos viejos, que en grandes fardos atados de mala manera, y en sacos, con un letrero de papel cosido a la tela, se veían por el almacén por todas partes. En el tajo se colocaba la bota destinada al descuartizamiento; allí se la daba un golpe o varios con una cuchilla, hasta cortarle el tacón; después, con las tenazas, se arrancaban las distintas capas de suela; con tijeras se quitaban los botones o tirantes, y cada cosa se echaba en su espuerta correspondiente: en una, los tacones; en otras, las gomas, las correas, las hebillas” (65-66).

Un trabajo pesado para todo el día con sus dos primos el mayor Leandro y  Vidal que le introduce en sus amistades, su pequeño círculo de jóvenes sin futuro, como el Bizco. Todo acaba trágicamente en la casa de su tío pues el primo Leandro despechado mata a la novia y luego se suicida.

III parte. El señor Ignacio cae enfermo y se deja de trabajar en el almacén con lo que Manuel tiene que volver a casa de su madre. Consigue trabajar en un puesto de verduras del mercado en la plaza del Carmen. Tenía que levantarse al amanecer y abrir el puesto y luego repartir el pan para los parroquianos, como el dueño del puesto no le daba jornal, la madre fue a pedírselo y ante la negativa saca a su hijo de allí y lo lleva a una tahona de la calle del Horno de la Mata para que aprenda el oficio de panadero:

“La vida allí era horriblemente penosa. La tahona ocupaba un sótano obscuro, triste y sucio. Estaba el piso del sótano por debajo del nivel de la calle, a la cual tenía unas ventanas con cristales tan obscurecidos por el polvo y las telarañas, que no dejaban pasar más que luz turbia y amarillenta. A todas horas se trabajaba con gas” (182).

A pesar de todo allí tiene un amigo, Karl. Cae enfermo y tiene que dejar el trabajo. Vuelve a encontrar a su primo Vidal y al Bizco y entre los tres hacen una sociedad, prometiéndose ayuda, cosa que a Manuel no le hacía mucha gracia. La madre de Manuel muere y este queda desamparado, sin un hueco donde dormir, se va a las cuevas allí malviven un puñado de desgraciados, había varias en el cerrillo de san Blas. Como no le va bien piensa dedicarse a la vida maleante, pero no le gusta, duerme en los bancos de la plaza de Oriente en las sillas de la Castellana y Recoletos. Llega octubre y ya no aguanta el frío de la noche. En noviembre se encuentra al Bizco y decide ir a dormir a las cuevas de la Montaña de Príncipe Pío, en esta ocasión,  ante la repugnancia y el horror que le produce la vida en las cuevas, huye y se refugia solo en un hueco, le despierta un hombre con un saco al hombro y como ve que está solo y no tiene casa le ofrece que se vaya con él y le dará de comer…El señor Custodio es trapero:

“Manuel se levantó perezosamente. El trapero subió la cuesta del terraplén con el saco al hombro, hasta llegar a la calle de Rosales, en donde tenía un carrito, tirado por dos burros. Arreó el hombre a los animales, bajaron el paseo de la Florida, y después, por el de los Melancólicos, pasaron por delante de la Virgen del Puerto y siguieron la Ronda de Segovia. El carro era viejo, compuesto con tiras de pleita. Con su chapa y su número, y estaba cargado con dos o tres sacos, cubos y espuertas” (256-257).

Manuel trabaja por un tiempo y vive con la familia de este hombre, pero siempre hay un “pero”, conoce a la hija del trapero y se enamora de ella, aunque ella tiene otro novio con el que va a casarse, loco de rabia Manuel riñe con el novio y huye, decide volver con sus amigos golfos y pasa la noche viendo el panorama. Finalmente, Manuel ve claro que debe seguir el camino de la gente trabajadora que se levanta temprano y trabajan al sol y no en las sombras de la noche madrileña. Final moralizante, esperanzador dentro de una vida aciaga. La “busca” es eso, salir todos los días a ganarse el pan honradamente.