sábado, 25 de abril de 2015

ORÍGENES DEL ÁRBOL DE JESÉ

Enlazando con el anterior artículo del blog continúo con el tema del árbol. Para rectificar o aclarar un punto sobre el origen de la iconografía del  árbol de Jesé  cuyo primer autor no fue Suger exactamente, pues desde el siglo XI se había usado este modelo iconográfico y hay que recordar que la vidriera de saint Denis es de 1114. Vamos a tratar dos puntos: 1) por un lado ese uso anterior a Suger en el mundo cristiano occidental y 2) por otro constatar que la iconografía del árbol de Jesé no es una creación original de la cristiandad sino que parece provenir de imágenes muy anteriores del arte extremo-oriental: “La disposición original con el árbol que nace de su costado, tal como se afianzó en los siglos XI-XII, tiene un sorprendente parecido con la escena en la que vemos a Brahma sentado sobre una flor de loto que sale del vientre de Visnú, quien se encuentra tendido sobre una serpiente”. Y después del siglo VI se representa el tema en Birmania y Camboya (Baltrusaitis, 1983: 200-201).
El mundo antiguo: Grecia, Roma y las rutas caravaneras
Para entender la recreación en Europa de una iconografía de origen tan lejano tenemos que hacer un pequeño repaso para conocer lo que se conocía y escribía sobre el oriente lejano desde épocas muy antiguas. Porque las relaciones entre Oriente y Occidente nacieron en la Antigüedad y desde entonces el mundo occidental ha tenido una idea de cómo era ese mundo al que se rodeaba de un halo de misterio y de fantasía. La concepción literaria sobre la India nace en Grecia: el primero en escribir sobre India es Heródoto quien da una somera idea de aquellas tierras, más tarde Ctesias como médico real en la corte de Artajerjes de Persia elabora la idea de que la India es un país de maravillas, Alejandro Magno invade la India en el 326 a. C. y cambia la concepción que los occidentales tenían del país, se rodea de científicos que escribieron varias obras, así es el caso de Megástenes que cuenta historias fabulosas, el tratado de Megástenes sobrevive en Diodoro Sículo, Estrabon, Plinio, etc., y su rastro dura muchos siglos. Pero las relaciones entre Oriente y Occidente se dificultan en su ruta por tierra, mientras la ruta por mar al sur de la India crece y el comercio con los romanos  se hacía a través de los árabes (Wittkower, 2006:71-76).
 Las relaciones comerciales suponen igualmente un importante elemento dinamizador, sirios, griegos y judíos viajan hacia Oriente Medio y la India. Ciudades como Batné, Antioquia, Palmira, Petra, etc., son eslabones de una cadena que llevaba hacia la India y más allá. Los griegos llegaron a Asia Central, pero los sirios y los palmirenses desempeñaron también un papel importante en el comercio antiguo como caravaneros que iban desde el Mediterráneo al Golfo Pérsico donde servían de intermediarios de mercancías entre los romanos y los partos. Aunque el cristianismo no penetra en la India el brahmanismo se introduce en Occidente en medios cultivados de Roma y Constantinopla (Boulnois, 1964:116), llegan filósofos indios en las embajadas enviadas al emperador y poco después se conocían los Upaniçad. En los siglos IV y V sirios, griegos o judíos no llegaron aún a China sino que como Alejandro Magno llegaban a la India .
La Edad Media
La Edad Media es heredera de estas fábulas que tenían un origen literario y que pervivieron por medio de autores antiguos como Plinio, Solinus y Marciano Capella, san Isidoro y Rabano Mauro. Wittkower considera que existió también una vía de transmisión pictórica en manuscritos ilustrados de estos mismos autores mencionados y en las ilustraciones de los mapas del mundo o mappa mundi. Otra manera de transmisión sería los manuscritos iluminados árabes como es el caso de la Cosmografía de Qazwini. Pero existen más fuentes de inspiración como el Libro de Alexandre escrito en griego y que fue traducido en la Edad Media
“Desde aproximadamente el siglo XII en adelante, las maravillas penetraron en el campo del arte religioso (Ibid, 85)”. La iconografía románica se impregna de estos monstruos e imágenes fantásticas como en las iglesias cluniacenses que se inspiran en la tradición, que acabamos de ver, lo que Wittkower llama tradición geográfico etnológica y también se inspiran en libros como el Physiologus y en los Bestiarios. Podemos poner el ejemplo de una ilustración medieval que representa un árbol denominado el árbol Perindex o Peridexion que se dice natural de la India y que aparece en el Physiologus. En este hermoso árbol se refugian palomas para salvarse de las dentelladas del dragón que las espera en el suelo, de ello hacen una lectura alegórica:
Manuscrito 3244 Harley de la Biblioteca Británica:
Bestiario Aberdeen con Peridexion
Árbol Perindens en el Oxford Bestiary. Wikimedia
Oxford Bestiary
Árbol Perindens. Wikimedia

Biblioteca de Douai, De natura animalium ms. 711
Durante el siglo XI y todo el XII se desarrolla en Occidente la iconografía del árbol de Jesé. Las primeras representaciones son miniaturas de manuscritos, después pasa a la pintura mural románica, techumbres de madera y la vidriera gótica, relieves románicos y en el arte mueble se hacen frontales de altar, sillerías de coro, tapices, bordados, etc. Existen tres variantes siguiendo a Manzarbeitia: Jesé solo del que crece un árbol con siete ramas, la vara o virga asociada a la figura de María que ocupa casi todo el espacio del tronco, forma de árbol genealógico familiar en el que aparecen familiares y profetas. Antecedentes: candelabro judío de los siete brazos, el árbol de las Siete Artes de Teodulfo de Orleans, representaciones genealógicas de los beatos hispánicos. Otros antecedentes son las representaciones de origen hindú del nacimiento de Brahma, y las del árbol Wak Wak que narran leyendas árabes del siglo X pero su origen se remonta a textos chinos anteriores, conocidos a través de relatos de viajeros occidentales (2009:4).
Árbol de Jesé, siglo XVIII. Museo Arqueológico Nacional
Árbol de Jesé. Siglo XVIII
Foto MAN
Ya comentamos anteriormente la rica tradición de representaciones del árbol de Jesé en España, ahora solo vamos a mencionar las tres versiones del códice rico de las Cántigas de Santa María (El Escorial ms TI, 1,) que para Ana Domínguez Rodríguez responden a un modelo mariológico; el árbol de Jesé del parteluz del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela; y el retablo de la capilla de santa Ana de la Catedral de Burgos. Aunque es un tema muy estudiado podemos seguir investigando toda esta iconografía del árbol de Jesé en España y en Europa, cuyos orígenes están en el medievo y que ha llegado hasta el siglo XVIII.
Retablo en la capilla de santa Ana de la catedral de Burgos: árbol de Jesé
Árbol de Jesé en la capilla de santa Ana
Catedral de Burgos. Foto propia

Bibliografía
Baltrusaitis, La Edad Media fantástica, Madrid, 1983
Boulnois, L., La ruta de la seda, Barcelona, 1963
Manzarbeitia,  Santiago, “El árbol de Jesé”, Revista digital de iconografía digital, vol. I, nº 2, 2009, 1-8. En Internet: https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-41515/rdim_2.pdf
Montoya Martínez, J. y Dominguez Rodríguez, A. (coord..), Scriptorium alfonsí: de los libros de astrología a las Cántigas de Santa María, Madrid, 1999
Wittkower, R., La alegoría y la migración de los símbolos, Madrid: ediciones Siruela, 2006

viernes, 27 de marzo de 2015

EL ÁRBOL DE LA VIDA EN EL MUNDO MEDITERRÁNEO

Existen dos símbolos del centro del mundo: uno es la montaña cósmica y otro el árbol de la vida. Este último desde el Neolítico ha funcionado como Centro del mundo, “axis mundi”, ombligo de la Tierra. Este símbolo nace en Mesopotamia y fue usado por asirios, babilonios, cananeos, etc. Se ligó al héroe Gilgamesh y a la ideología regia, la realeza sagrada que habla de un Jardinero divino. Pasa al judaísmo, después al cristianismo  a través de san Efrén  (siglo IV) y la iglesia Siria y también al mundo musulmán.
En la Biblia adquiere unos valores singulares pues en el Paraíso había un Árbol de la Vida y un Árbol de la Ciencia. El Árbol de la Ciencia fue plantado por Yahveh en el centro del Edén cuyo fruto fue prohibido al hombre por decisión divina y el Árbol de la Vida también plantado por Yahveh es donde se celebran juicios, asambleas y donde se ponen sepulturas.
Encina de Villalba. Madrid
Árboles y arbustos son importantes en la tradición bíblica. Esta idea ha sido estudiada y comentada por autores  como Segura Munguía en Las plantas en la Biblia y también en la Historia de las plantas en el mundo antiguo de Santiago Segura Munguía y Javier Torres Ripa, libro editado por el CSIC y la Universidad de Deusto, encontramos un pequeño resumen en Internet: https://www.youtube.com/watch?v=DX-00J1bdaw. James G. Frazer dedica un capítulo a las encinas y terebintos sagrados de su libro El folklore en el Antiguo Testamento y cuenta que los antiguos israelitas confundían ambos árboles que se parecen por su semblanza en la lejanía pero que son distintos y ambos son propios del bosque mediterráneo. Junto a las encinas ubicadas en los altos donde a veces comparten el suelo con pequeñas capillas, se colocan los sepulcros de hombres santos, lugar de oración que tienen su origen en los cananeos de la época bíblica y que los árabes respetaron y aún en la época de Frazer seguían siendo parte del paisaje y del respeto por lo sagrado. Igualmente junto a la encina tienen lugar apariciones como la aparición de Dios a Abraham: “Apareciósele Yahveh en la encina de Mambré estando él sentado a la puerta de su tienda y en lo más caluroso del día”  (Gn 18,1).
Teofanía en el encinar de Mambré. Galeria Tetriakov
Teofanía en el encinar de Mambré.
Foto Galeria Tetriakov

Mircea Eliade de una manera más universal, comentando diferentes culturas se ha referido en varios libros suyos al simbolismo del centro del mundo representado en el árbol.Otro libro de interés en este tema es The tree: symbol, allegory and mnemonic in medieval art and thought de Andrea Worm y Pippa Salonius (2014) con diferentes artículos sobre el valor litúrgico e iconográfico del árbol de Jesé, el árbol como significación del género humano, como una estructura orgánica de la lógica y visualización de la salvación.
Arte antiguo.-
El árbol del mundo “es común a varias tradiciones asiáticas” (Burkhart, 1988:61).
En la cultura asiria hay representaciones del árbol de la vida tales como el famoso relieve de Asurnasirpal  II en el que dos seres mitológicos alados y con cabeza de pájaro rinden culto ante un árbol (865-860 a.C.) en el Museo Británico:
De la antigua Hispania tenemos algunos ejemplos de árbol de la vida en joyería y cerámica en el Museo Arqueológico Nacional: un colgante de orfebrería del tesoro de la Aliseda que lleva grabado un árbol de la vida (MAN 28571), y una bella arracada en oro de Carmona (Sevilla) de estilo orientalizante procedente del siglo VII a. C. en forma de creciente lunar con adornos de pequeños  árboles de la vida en el borde (MAN 1923/60/978).
Khalatos del árbol de la vida. Cultura celta iberizada. Azaila (Teruel) y colgante del tesoro de la Aliseda. MAN
Arriba: khálatos del árbol de la vida. Cultura celta iberizada
Siglo II a.C. Azaila (Teruel) MAN
Abajo: Tesoro de la Aliseda: colgante.
Foto  MAN

Civilización islámica.-
En el mundo islámico el árbol de la vida es un elemento decorativo y simbólico de primer orden. Vamos a indicar algunos ejemplos del uso del árbol de la vida en el arte islámico, donde este toma diferentes formas  y se encarna en diferentes árboles: la vid como decoración en varios antiguos monumentos del Islam es notable en Msatta Jordania, la que fuera residencia campestre de los Omeyas, y cuya parte de la fachada sur se conserva en el Museo de Pérgamo en Berlín donde se evoca el árbol de la vida:
De igual manera hay vides en los mosaicos de la Cúpula de la Roca o la bóveda del mihrab de la gran mezquita de Kairuán (862-863) “está adornada con una vid estilizada en oro sobre negro. Recuerda la famosa fachada de Msatta y al igual que ésta, se vincula al simbolismo de la vid como imagen del Logos y como árbol del mundo” (Burckhart, 1988:102).
El tema del árbol se localiza en mosaicos como el de el Palacio de Hisam en Jericó donde: “un frondoso árbol paradisiaco, con grandes hojas de color verde oscuro, entre las que penden frutas doradas, como naranjas que en nuestra opinión, representan el mito clásico del jardín de las Hespérides” (Jiménez, 1999: 108). Este citado autor piensa que el árbol  es una representación del Paraíso.
En forma estilizada hay una representación del árbol de la vida en una ilustración del Kalila y Dimna, copia siria de 1220, de Ibn al-Muqaffa, donde vemos los dos chacales afrontados frente al eje de simetría que es un árbol (BNF Ms orientales, árabe 3465, fol.48).

En la Cultura hispano-árabe.- Encontramos representaciones del árbol de la vida en todo tipo de objetos del arte mueble: en joyería hay pendientes por ejemplo arracadas del Museu de Mallorca (nº 23.812-13), o también trabajos más grandes como bote de Zamora de marfil del siglo X (MAN) en alfombras, bordados, etc.; por otro lado, encontramos árboles de la vida en escultura (pila de abluciones de Almanzor MAN) o placas de mármol con adornos esculpidos (MAN 57323) y en adornos arquitectónicos como columnas, jambas, etc.
Árbol de la vida en un plato de Paterna. Museo de cerámica de Barcelona
Plato de Paterna
Museo de cerámica de Barcelona
Bote de Zamora. Museo Arqueológico Nacional
Bote de Zamora. MAN
Foto propia


En el mundo cristiano.-
La imagen del árbol en la Edad Media cristiana  se expresa a través del árbol de Jesé, y también en el árbol de los vicios y las virtudes que aparecen en manuscritos, pinturas murales, vidrieras, y esculturas monumentales. El árbol  de Jesé  alude a la genealogía  de María comenzando en Jesé que era el padre de David, y desde ese personaje bíblico  se llega hasta ella y Cristo.  Es un tema iconográfico que se representa en multitud de lugares y objetos, a veces forma parte del retablo de un altar como en la capilla de santa Ana de la catedral de Burgos, otras veces decora un pequeño objeto.  
Antes de la moderna imagen de la Inmaculada se representaba de una manera descriptiva su genealogía en el árbol de Jesé como parte del ciclo de la vida de María. Parece que fue el abad Suger quien ideó este tema iconográfico cuando mandó ejecutarlo en un ventanal de la abadía de Saint Denis. Manuel Trens dedica un capítulo de su libro sobre la iconografía de María al árbol de Jesé en España, en él podemos apreciar diferentes formas de este árbol: pintura sobre vitela de Juan de Juanes, en el tímpano de la Puerta de los Leones de la catedral de Toledo, en el relieve del pequeño órgano de la catedral vieja de Salamanca, como peana de la imagen románica de la Virgen de Bastanist (Lérida), otro árbol que sirve de peana a la Inmaculada en la iglesia parroquial de Verdú. Donde aparece con bastante asiduidad es en la vidrieras de la catedral gótica: Saint Denis, Canterbury, Chartres, etc.
Y el árbol de la vida culmina su expresión en la representación de la Pasión de Cristo sobre una cruz o madero que ha sido un árbol, la cruz hace referencia al Árbol de la vida y al de la ciencia. Cristo es por antonomasia el Árbol de la vida, Cristo como fruto del Árbol de la vida.
Grabado del Cristo de la Sangre. Museo del Traje. CIPE
Grabado Cristo de la Sangre.
Museo del Traje.CIPE

 De esta manera hemos resumido una parte de la tradición alrededor de los árboles sagrados que son protagonistas de mitos e historias religiosas, pero también forman parte de la iconografía tradicional que podemos ver en museos y libros de arte o historia, y por último el árbol se asocia a varios tipos de rituales ancestrales que se salen ya de nuestro propósito.
"Olma" de Guadarrama.

Bibliografía.-
Burckhart, Titus, El arte del Islam, Barcelona, 1988
Eliade, Mircea, Imágenes y símbolos, Madrid, 1983
Frazer, JG., El folklore en el Antiguo Testamento, Madrid, 1981
Jiménez, Martín, El arte islámico, Madrid, Historia 16, 1999
Martín Sánchez, A., "El árbol sagrado: del árbol cósmico al Cristo de Jerte", Revista de filosofía, nº 65, 2010, 61-74
Trens, Manuel, María. Iconografía de la Virgen en el arte español, Madrid, Editorial Plus Ultra, 1946
En Internet: Emanuela Pulvirenti, L´albero della vita nella storia dell´arte, 2014
 http://www.didatticarte.it/Blog/?p=1708
Ars gravis, arte y simbolismo:
https://www.arsgravis.com/el-arbol-de-la-vida-en-la-tradicion-egipcia/

viernes, 20 de febrero de 2015

LA MANO COMO AMULETO Y SÍMBOLO DE PODER.

En la evolución humana la mano es un elemento indispensable, las manos caracterizan singularmente al ser humano. Por eso no es de extrañar que incluso su imagen reproducida de mil formas sea un objeto poderoso. Las manos del ser humano sirven tanto para hacer mal como para hacer el bien, esta idea es importante porque las manos de ciertas personas curan pero algunas manos transmiten el mal directamente y además cada mano identifica a su poseedor. Pero también se le atribuye mano a las divinidades y posteriormente el Dios único es representado en forma de mano que administra justicia o bendice.
En la prehistoria.-
La representación de la mano humana es una constante a lo largo de la historia, de tal manera que se conservan manos emblemáticas en las cuevas prehistóricas: Gruta de Font de Gaume, en la gruta de Cabrerets (Lot) y de Gargas; también hay un panel de manos negativas en la cueva de Chauvet Pont d´Arc, en Internet: http://www.culture.gouv.fr/fr/arcnat/chauvet/es/index.html. O bien la mano teñida puesta sobre la superficie rocosa de época Auriñaciense; en España hay representaciones de manos en la cueva de El Castillo en Puente Viesgo, Cantabria. En Argentina existe igualmente una Cueva de las Manos de Río Pinturas, en Internet: http://whc.unesco.org/en/list/936.
En el mundo antiguo.-
En Asia central encontramos manos simbólicas de Shiva y en China los rayos del dios solar Amida terminan en manos. El uso de la mano como símbolo de poder y protección se ve en Egipto igualmente, por ejemplo en las esculturas de las tumbas, los rayos del disco solar del dios Amón  tenían forma de mano. Y al heredero del faraón le colgaba su nodriza un engaste con la mano de un hombre abierta a modo de exorcismo.  Las manos abiertas o cerradas  haciendo la higa se usaban como protección mágica en el antiguo Egipto. La forma de adoración con la elevación de las dos manos abiertas fue común en los pueblos orientales, egipcios, y en los orantes del origen del cristianismo, así como hace el sacerdote en la Misa. Podemos decir  de una forma genérica que en el mundo antiguo la mano abierta expresa la presencia de la divinidad.
 Y en la Grecia antigua la asistencia divina asociada a la curación se representa con la mano divina. Igualmente pasa con las divinidades relacionadas con la gestación a las que se ofrecen manos votivas.  En Cartago la mano aparece en las estelas del misterioso triángulo de la diosa Tanit. Como amuleto las primeras representaciones de manos se encuentran en tumbas etruscas y en el Ashmolean Museum hay ejemplares de manos abiertas de cerámica de la cultura fenicia (Elworthy, 242). Además puede tener otros significados, porque la mano aparece en los camafeos romanos en los que se representa dos manos entrelazadas con valor de enlace o matrimonio (Museo de la Ciudad de Valencia), y otro caso sería la presencia de la mano en las monedas griegas, romanas y galas, como el ejemplo de abajo, una moneda romana de la Casa de la Moneda.
Moneda romana con mano
Quadrans romano
Museo Casa de la Moneda. Madrid

Para los cristianos.-
La mano en la emblemática cristiana está asociada al Padre y también a Cristo. Es insignia de poder creador. Cuando simboliza a Cristo suele estar en una cruz ente el alfa y el omega. La mano bendecidora y todopoderosa de Cristo (Charbonneau-Lassay, 1997: 116).
La Mano Pantea en actitud de bendición sacerdotal que tiene los dos primeros dedos y el pulgar extendidos fue un amuleto incluso antes del cristianismo, después será adoptada por éste desde los mosaicos de Rávena. La mano de Dios no solo aparece en lugares y objetos religiosos sino que también se representa en las monedas de los reinos cristianos medievales, ya que la moneda sirvió de difusión de las creencias religiosas, como vemos en el panel de representaciones de monedas medievales de España (Museo Casa de la Moneda de Madrid). Otro tipo de representación es la mano abierta  en las monedas de los reyes Sajones del siglo X, a veces acompañada por el alfa y el omega.

Reproducción de una moneda con la mano de Dios bendiciendo. Museo Casa de la Moneda, Madrid
Reproducción de moneda de reinos cristianos
Museo Casa de la Moneda. Madrid
El collar que vemos en la foto de abajo es interesante para nuestro artículo porque tiene dos manos extendidas de azabache entre otros colgantes, este collar fue encontrado en las excavaciones del claustro del monasterio de Sta Cruz de la Zarza en Ribas de Campos (Palencia), datos que me proporcionó el director del Museo de Palencia, Jorge Juan Fernández.
Ajuar funerario: delante collar del que cuelgan varios abalorios entre ellos dos manos extendidas, posiblemente de azabache
Ajuares funerarios, siglos XIV-XV. Museo arqueológico de Palencia
Foto propia

Tradición islámica.-
Aunque la representación humana está prohibida en la cultura islámica hay ciertas joyas como la mano de Fátima que están permitidas. La mano de Fátima conjura el mal de ojo. La mano se relaciona con el número cinco y por ello los chiitas atan a cada dedo de la mano el símbolo de unos de los grandes personajes sagrados.  La mano además es el instrumento perfecto del hombre  y preservativo contra el mal de ojo ya que la mano tiene tres significados poderosos: 1) Designa a la Providencia.  2) Es resumen de la Ley. 3) Resumen de la religión y por tanto un eficaz instrumento de defensa contra los enemigos.
Jarrón tipo Alhambra. S. XIV. M.A.N.
Monasterio de Sta Mª de la Defensión. Jerez

 Lugares donde se colocan manos: gorrito de los niños recién nacidos, en la iglesia de Santa Sofía puede verse una mano pintada de rojo y en la puerta de entrada de la Torre de Justicia de la Alhambra hay esculpida una mano, se pintan además sobre los muros de las casas turcas y en Siria se esculpen o pintan en el dintel de la puerta o sobre la imposta de la casa, en Argelia se dibuja una mano en el interior o exterior de la puerta de entrada.
Amuletos en forma de higa y con la mano extendida.-
La mano amuleto se ha realizado en muy diferentes materiales que refuerzan su poder: azabache, coral, bronce, plata, marfil, hueso, cristal de roca, etc. En la colección de amuletos del antiguo Museo del Pueblo Español  (Museo del Traje. CIPE) hay una importante cantidad de manos, bien en forma de higa o bien con la mano extendida y  realizadas en toda clase de materiales, lo que nos da idea de la importancia de este objeto para usos profilácticos a lo largo de la historia.
Carmen Baroja considera que el estudio del uso mágico de las manos es largo y complicado. En España es especialmente original la higa de azabache, ya conocidas en el siglo XIII, pero también eran corrientes las de coral, usadas por niños y mujeres porque se le atribuyen poderes especiales por tener el color de la sangre.
 La mano extendida también se ha usado con otros propósitos.-
Manos para las filigranas de papel en los siglos XV-XVI. Manos en terracotas heráldicas como el azulejo de loza esmaltada con orla de tibias y en el centro una mano azul sobre fondo blanco, emblema de la familia Masana, en Internet: http://ceres.mcu.es/pages/Main (MAN).
Azulejo de loza esmaltada que representa una mano extendida.MAN
Azulejo de loza esmaltada. MAN
Foto propia

En el libro sobre creencias, signos y ritos protectores de la zona Pirenaica Aragonesa, Líbranos del mal que presenta especialmente fotografías, se reseña la foto del dintel de una casa de Panticosa enmarcada por dos manos, en el pie de foto dice:” La incorporación de manos, localizada en el valle de Tena y poco frecuente”(Biarge, 2000: 70). Este es solo un ejemplo, pero seguramente podríamos hacer un recorrido por la antigua arquitectura popular española en busca de la representación de manos y hallaríamos unas cuantas.
Podemos terminar diciendo que la mano es la parte del cuerpo humano que se asocia en sus representaciones figurativas tanto al poder de Dios o la Divinidad como al poder humano contra todo mal.
Cerámica mudéjar. Siglos XIV-XV.
MAN. Madrid

Bibliografía.-
Alarcón Román, Concepción, Catálogo de amuletos del Museo del Pueblo Español. Madrid, 1987
Baroja, Carmen, Trabajos y materiales del Museo del Pueblo español. Madrid. Catálogo de la colección de amuletos. Madrid, 1945
Biarge, Fernando y Ana, Líbranos del mal, Huesca, El Patrimonio Etnológico Altoaragonés, 2000
Charbonneau-Lassay, L., El bestiario de Cristo. Simbolismo animal en la Antigüedad y la Edad Media, Vol. I, Palma de Mallorca, 1997, pp. 109-119
Elworthy, F.T. The Evil Eye, Londres, 1895

domingo, 8 de febrero de 2015

PALENCIA, SAN ANTOLÍN Y LAS LEYENDAS DE FUNDACIÓN

Esto fue nueve días ante de Sant Iohan,
quando el rey don Sancho llegó a Palencia yantar.
Bravo era el val de Palençia, ca non avía i poblado,
si non do llaman Santa María el Antigua, do morava el conde lozano.
Saliéronse a folgar, desque ovieron yantado,
E pasaron las aguas, amos de mano a mano.
Río Carrión a su paso por Palencia. Otoño de 2014
Ribera del río Carrión
Foto propia


El obispado que parece que existió en Palencia alrededor del siglo VI desapareció  tras la invasión musulmana, tiempo más tarde ya en el siglo XI los reyes cristianos tratan de recuperar las tierras entre el Cea y el Pisuerga, es entonces  cuando se restaura la sede palentina por mano del rey de Navarra Sancho Garcés el Mayor, documentado hacia 1035. Y se construye la catedral sobre un antiguo templo dedicado a san Antolín,  san Salvador y Santa María. Alrededor de estos hechos  se elabora una leyenda fundacional que toma elementos y motivos de la tradición que sirven para dar consistencia a la nueva sede. Además el hecho de que antiguamente hubiera allí otro templo legitima la construcción del actual y la creación del obispado.

Affondóse la mula, con el rey, en un soterraño:
Acórrense las gentes, e sacaron al rey en salvo.
El rey tendió los ojos, y vio por el soterraño
descender una escalera de un canto labrado.
Demandó por un cavallero que dezían Bernardo.

Leyenda de san Antolín 
Para A.D. Deyermond existen dos versiones de la leyenda de san Antolín, una aparece en Mocedades de Rodrigo y otra en De rebus Hispaniae:
1) Las Mocedades de Rodrigo (1360) que aunque resulta la más verosímil de las dos, no es por ello más cierta. Esta leyenda cuenta la fundación y restauración de la diócesis de Palencia (siglo XI) y descubrimiento de la tumba de san Antolín por Sancho Avarca (episodio de la mula que conducida por el rey para holgar con el conde junto al río de Palencia se mete en un soterraño, con escaleras y pozo cavado, donde ve un altar y halla que san Antolín yacía en aquel lugar). El rey Sancho Avarca le pide al conde el lugar a cambio de darle Campó.

Bernardo, quando descendió, vio un pozo cavado,
E, a par de aquel pozo, vio estar un altar,
Et de susso un escripto, e començolo de catar:
falló que san Antolín mártir yazía en aquel lugar…

2) La otra forma parte De rebus Hispaniae de Ximénez de Rada (1243). Versión que toma por protagonista a Sancho el Mayor de Navarra (Sancho va de caza tras un jabalí hasta llegar a su cueva y allí se le inmoviliza el brazo cuando intenta matarle, pero al ver que es un lugar sagrado pues hay un altar dedicado a san Antolín, se arrepiente y decide construir la catedral y restaurar la diócesis de Palencia). El arzobispo toledano Ximénez de Rada (1.170-1.247) es el creador de diferentes mitos fundacionales urbanos hispanos (La fundación de la ciudad. Mesopotamia, Grecia, Roma, 2000:149). Posteriormente esta leyenda se reescribe y es tomada como la versión oficial de la fundación durante varios siglos.

Relación con otras leyendas.-
Estos legendarios descubrimientos pertenecen  a la tradición eclesiástica y al folklore.  El motivo del animal que conduce hasta lo sagrado aparece tanto en literatura religiosa como en otro tipo de leyendas, tanto si el tema se introduce por medio de la caza como si el animal se interna en un lugar recóndito buscando la soledad sin necesidad de ser perseguido por un cazador.
De hecho encontramos numerosa la participación de animales en el legendario del santoral cristiano, sobre todo en relación con la caza. Podemos empezar con la leyenda de san Miguel en el Monte Gargano, también san Eustaquio y san Gil en el Camino de Santiago. Ya en España podemos poner los ejemplos de San Pedro Arlanza, San Millán de Suso y el Poema de Fernán González. Igualmente la leyenda de Montserrat, en un santuario mariano, crea la historia de Garí en la que el conde sale de caza de jabalíes y encuentra al hombre salvaje o eremita piloso en la cueva cercana al monasterio. 

Elementos comunes en las leyendas:
-          Descubridores del lugar: un animal que indica emplazamiento, localización (mula y jabalí)
-          Intermediarios humanos: cazadores nobles 
-       La caza inaugura un tiempo nuevo que resulta fantástico o santo
-          Soterraño, pozo cavado o cueva.
Cripta de san Antolín en la catedral de Palencia
Cripta de san Antolín
Foto propia


Restauración de la sede episcopal  y de la catedral.
La cripta de san Antolín es una doble cripta construida en dos épocas: una parte es visigoda del siglo VII y otra parte es románica del siglo XI, lazo de unión entre el prerrománico y el románico. Se supone que esta cripta es el martyrium de san Antolín, el hecho de que la catedral se hiciera sobre ella y la tradición del traslado de las reliquias de san Antolín en el 672 por el rey Wamba desde Narbona nos confirman la realidad religiosa. En 1035 el rey Vermudo dona al obispo Poncio la ciudad de Palencia y el edificio ruinoso visigodo sirvió de base para levantar un nuevo templo. Consiguiendo de esta manera el rey navarro afirmar su influencia en este territorio al separarlo de la influencia espiritual leonesa mediante la restauración de la sede palentina (Martínez González, 407).
Además un siglo después consiguen acuñar moneda en la sede de Palencia, ya que alcanzan de doña Urraca el privilegio en 1116 como es el caso de otras sedes obispales que detentan la ceca a medias con el rey o la reina:
“La catedral de San Antolín de Palencia también recibió el derecho de acuñación, esta vez de la reina Urraca, aunque sólo con la mitad de los beneficios, sus monedas llevan como tipo la tradicional cruz con la leyenda relativa a la reina Urraca, y en el reverso dos alfas y omegas espaldadas con una leyenda relativa a su santo patrón Antolín con el título de Beato”(de Francisco Olmos p. 324). Alfonso VII también otorga acuñación a la catedral de Palencia (1.119).
Catedral de Palencia
Catedral de Palencia
Foto propia

Bibliografía 
Azara, Pedro y otros, La fundación de la ciudad, Barcelona, 2000
Deyermond, A.D., Epic poetry and the clergy: Studies on the Mocedades de Rodrigo. London, 1968
de Francisco Olmos, José Mª , “El nacimiento de la moneda en Castilla” I Jornadas científicas sobre documentación jurídico-administrativa, económico financiera y judicial del reino castellano-leonés, siglos X-XIII, 2002, 303-346
Martínez González, Rafael, " San Antolín en el arte palentino", Publicaciones del Instituto Tello Téllez de Meneses, nº 70, 1999, 405-439
Mozo, Manuel,  "Monedas medievales míticas", Gaceta numismática 169, 2008

lunes, 5 de enero de 2015

SAN NICOLÁS DE BARI: SAINT NICHOLAS

El santo que conocemos como Nicolás de Bari fue obispo  de Mira  (Turquía) en el siglo IV. En Mira su sepulcro era venerado porque de él manaba un líquido llamado Myron o Manna, una esencia perfumada a causa de la cual la gente peregrinaba allí. Pero en la Edad Media, tras la entrada de los musulmanes en la ciudad, sus reliquias fueron trasladadas desde Mira y depositadas en Bari donde construyeron una basílica (1087 y 1197) con cripta, la cual  fue hecha con diferentes propósitos entre ellos para que a través de un respiradero se pusiera en contacto el receptáculo de la tumba con un lugar donde se colocaban lienzos que recibían el aire del cuerpo santo, consiguiéndose de esta manera reliquias o brandeas.  En un momento dado estas reliquias obran milagros y el santuario se convierte en lugar de peregrinación y el culto se extiende por toda Europa. Los dominicos se hicieron cargo de la basílica desde el siglo XIII.

No sabemos si la extensión del culto por toda Europa se debe al hecho de que se le atribuyen muchos milagros o al hecho de la traslación del cuerpo o es por ambas razones, con el tiempo se convertirá en uno de los santos con mayor número de iglesias consagradas con su nombre. En España la difusión de su culto se debe en principio al Camino de Santiago: “Los peregrinos de Francia y de otros países europeos trajeron nuevas devociones con ellos, como la de San Nicolás de Bari” (Christian, 1976: 55). Y después se extiende a lugares más apartados del Camino: Madrid, Valencia, Bilbao, etc.,   encontrándonos iglesias de san Nicolás en casi toda la península debido a la popularización de su culto posiblemente por la Orden de Predicadores. La iglesia de san Nicolás de Burgos es una bella desconocida, en Internet: http://viajarconelarte.blogspot.com.es/2013/07/la-iglesia-de-san-nicolas-en-burgos.html
Portada de la iglesia de san Nicolás de Burgos
Puerta iglesia san Nicolás. Burgos (Spain)
Foto propia

Portada iglesia san Nicolás. Burgos (Spain)
Foto propia

La iconografía del santo más conocida en Occidente es la que le representa como un obispo con báculo y mitra junto a tres niños en una tina, en alusión al milagro que le atribuye la resurrección de tres muchachos; o también lleva tres esferas doradas sobre el libro de los Evangelios en alusión a la dote que dio a tres doncellas. Mientras que en Oriente aparece con la cabeza descubierta, algo calvo, vestido al modo de los prelados ortodoxos y con un libro en la mano izquierda, bendiciendo con la derecha. Son numerosas las imágenes de san Nicolás en los iconos rusos, pero ahora nos interesa destacar un tipo particular de icono: existen unas pequeñas plaquitas de metal a manera de iconos, que sirven bien para ser portados como medallón o bien si son un poco más grandes se pueden poner colocados sobre los muebles en el hogar; en los años ochenta del siglo pasado se sacaron los pecios de un buque ruso hundido en la costa sur de Francia en 1780, los arqueólogos (Berrurier) encontraron en él esos iconos metálicos en los que había representaciones de san Nicolás al modo que acabamos de describir. Igualmente en el actual Museo del Traje hay al menos un medallón (nº inv. 11.219) del mismo estilo que representa a san Nicolás con una espada en la mano derecha y en la mano izquierda la maqueta de una iglesia. Véase Cátalogo de la colección de medallas del Museo del Pueblo Español, p. 26, lám. IX:
 http://es.calameo.com/books/001044456e632749605fe
San Nicolás. Colección Rodríguez Moñino.
Foto RAE


Caro Baroja dedica un capítulo de El Carnaval (1965) a la fiesta del obispillo de san Nicolás y dice que en España se ha relacionado con las Saturnales, fiestas del solsticio de invierno famosas en la antigüedad romana, en las que se ha visto antecedentes del Carnaval "fiestas de barullo y diversión", según Caro; había sacrificio de un puerquillo, banquete, regalos y se producía, y esto es lo más importante, inversión del orden social. Saturno era un dios de la sementera y la abundancia, su reinado aludía a la edad de oro; sus fiestas tenían elementos latinos y otros que no lo eran, como por ejemplo la elección de un rey entre grupos de jóvenes.
El parecido que esta fiesta tiene con algunas fiestas de diciembre en el mundo cristiano hace que las pongamos en relación. Y tanto el día de san Nicolás, el 6 de diciembre, como el día de los Inocentes que festejaban los muchachos cantores de las catedrales, se formaban desórdenes y travesuras con los mandatos de los jóvenes. Desde muy antiguo los estudiantes elegían obispillo para san Nicolás, cuyo episcopado a veces duraba hasta el día 28, según Gonzalo Correas era la fiesta tras la cual se daban las vacaciones; en el Guzmán de Alfarache también se habla de la fiesta del obispillo, y Gonzalo Fernández de Oviedo habla de la indumentaria que usaban en esta festividad. Aunque ambas fiestas sufrieron diferentes prohibiciones a lo largo de los siglos, perduraron hasta la época contemporánea. Por otro lado, San Nicolás o Santa Claus (Saint Nicholas, Sint Klaeg, Santa Claus) es el que en los países católicos y protestantes trae los juguetes a los niños.

Iglesia de san Nicolás. Madrid
Foto propia

Recursos en Internet:
http://www.basilicasannicola.it/
http://www.basilicasannicola.it/page.php?id_cat=1&id_sottocat1=37&titolo=La%20%E2%80%9CManna%E2%80%9D%20di%20San%20Nicola
https://archaeologynewsnetwork.blogspot.com.es/2018/02/700-year-old-bronze-ring-bearing-image.html#BKzGm0wICRAhduF5.97
https://archaeologynewsnetwork.blogspot.com.es/2017/09/two-storey-byzantine-structure.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed:+TheArchaeologyNewsNetwork+(The+Archaeology+News+Network)#RBGCHhli8GqdgI2L.97
http://popular-archaeology.com/issue/fall-2017/article/could-ancient-bones-suggest-santa-was-real
 Gaudeat Ecclesia: https://vimeo.com/113787308
Gozos a san Nicolás en Internet recopilados por Josep Maria Viñolas Esteva:
http://algunsgoigs.blogspot.com.es/search/label/Nicolau%20%28sant%29

SAINT NICHOLAS

The saint that we know like Nicholas of Bari was bishop of Myra (Turkey) in the fourth century. His tomb in Myra was venerated because a liquid called Myron or Manna flowed from it, a perfumed essence that caused the peregrination to this place. In the Middle Ages when Muslims arrived in the city his bones was moved from Myra to Bari, and it built a basilica there (1087-1197) with crypt. This crypt was made with different purposes, one of these was to get brandeas or relics through air hole that put in contact the tomb with the place in which they put clothes (Leclercq). These relics worked miracles and the shrine becomes a peregrination place and cult extended for all over Europe. Dominicans obtained the control of the basilica in the thirteenth century.
In Europe the expanse of the cult is a result of the miracles but maybe the translation works in favor of propaganda for Saint Nicholas too. Then he was one of the most popular Saints with a great number of churches. The way of Saint James was in Spain the central place for the diffusion of cult, Burgos has an interesting church of Saint Nicholas (see pictures). Later the cult spread to far places like Madrid, Valencia, Bilbao, etc. And we can find Saint Nicholas churches in all the Iberian Peninsula because his cult was popularized by Dominicans.
The most popular iconography of the Saint in Occident was miter, crosier and a bathtub with three children, alluding to resurrection miracle of three young men; other times the Saint carries three golden spheres over the gospel alluding to a dower that he gave for three maidens. In Orient the image dressed at the orthodox style sustains a book in the left hand and bless with the right hand.
Caro Baroja dedicates one chapter from El Carnaval (1965) to the feast of little bishop "obispillo" for Saint Nicholas and says that in Spain it had been related with the Saturnalia, festival of winter solstice in Roman Empire “fiestas de barullo y diversión”. Some scholars considered that these festivals are antecedent from the Carnival. There was in Saturnalia sacrifice of a little pig, banquet and presents, and also inversion of the social order. Saturn was a deity for sowing and abundance, his kingdom alludes at the golden age, his feast had Latin elements and non Latin, like the choice of a king from the young people.
The similarity of this feast with December festival in the Christian world makes that we can put them in relation. From the day of Saint Nicholas 6th December  to  28th day of Innocents, feast celebrated by the  singers of cathedral, all these singers and students make disorders and mischief by mandate of their leaders. They choose “obispillo” or little bishop to Saint Nicholas and his episcopacy lasted to the 28th, according to chroniclers and writers. Both feasts suffered prohibitions but they continued to contemporary days. Finally Saint Nicholas or Santa Claus (Sint Klaeg) is whom give presents to the children in Catholic and Protestant countries.
Bibliography
Berrurier, Diane le, "Icons of the deep", Archeology, vol.41, nº 6, 
Caro Baroja, Julio. El Carnaval. Madrid: Taurus, 1965
Christian, W. "De los santos a María", en Temas de Antropología, Madrid, 1976
Leclercq, Henri, “Reliques et reliquaires” en Dictionnaire d'archéologie chrétienne et de liturgie, vol. 14, París