jueves, 18 de diciembre de 2014

EL MUÉRDAGO DE NAVIDAD

Dice Frazer que desde tiempo inmemorial el muérdago ha sido objeto de veneración supersticiosa en Europa. Era venerado por los druidas que creían que el más sagrado muérdago es el que crece en el roble, según cuenta Plinio, en diciembre era cogido por los druidas celtas para utilizarlo en ritos de fertilidad (Cirlot, 1982). Los celtas y posteriormente los galos lo veneraban. El día de san Juan se recogía muérdago en Lombardía para hacer una cocción que servía para hacer el denominado aceite de san Juan, que curaba las heridas. En Francia era remedio contra la epilepsia, en algunas zonas de Inglaterra se consideraba  que protegía contra brujería y hechicería y daba suerte para el nuevo año.
Muérdago. Foto propia

El muérdago ha tenido usos bien medicinales, bien mágicos. En el mundo moderno muchas veces el uso mágico se transforma  en una simple idea de buena suerte o incluso adquiere un contenido estético. Así creemos que pasa con el muérdago, especialmente  utilizado en la Navidad de la Europa nórdica y central, pues en España hasta hace bien poco su uso no era notorio entre los adornos navideños. En los últimos años he visto que se vende como adorno navideño en la Plaza Mayor de Madrid y en algunos puestos de flores. También he encontrado platos de porcelana adornados con hojas de muérdago en una elegante tienda de la calle Padilla de objetos de mesa y he pensado que eran para Navidad.
Platos de porcelana con adorno de muérdago.
Foto propia


"El árbol maravilloso en la verde fronda, del cual brillan chispeantes reflejos dorados. Así como en el frío invierno muestra el muérdago su perpetuo verdor y lozanía, huésped del árbol que no lo produjo, y entinta de amarillo con sus bayas el umbroso tronco, así aparecerían sobre el follaje de la encina las hojas áureas y así susurraban las doradas hojas a la brisa apacible"  (Eneida,VI, citado por E. Cirlot). El muérdago da fruto en diciembre tal vez por eso se ha relacionado con la Navidad y ha sido una de las plantas cuyas ramas adornan las cenas navideñas y se colocan sobre la mesa.”Pusimos el mantel blanco bordado por mi madre que solo se usaba para Navidad, los platos de porcelana blancos con hojas de muérdago en los bordes, los cubiertos de alpaca, las copas de cristal…Un centro de mesa hecho con ramas de pinos y muérdago perfumaba el aire” Yolanda Scheuber, El largo camino de la estepa rusa a la pampa argentina, p.108
Venta de muérdago en la Plaza Mayor de Madrid.
Foto propia

miércoles, 12 de noviembre de 2014

LOS PADRES DEL DESIERTO: UN NUEVO CONCEPTO DE SANTIDAD

Cuando la religión cristiana es aceptada en el Imperio romano los ascetas son los nuevos mártires incruentos que al retirarse del mundo pasan una vida llena de penalidades buscando a Dios. En la mitad del siglo III el monacato se extiende por la región del Nilo, Siria, Palestina, Capadocia e incluso por Hispania y Germania.
 Monasterio de San Sabas
La Tierra Santa

Pero es especialmente en el Egipto del siglo IV donde surge este tipo de santidad relacionada con la huída del mundo para vivir según las Escrituras. Egipto era un país crisol de culturas y muy helenizado, donde el cristianismo penetra a través de misioneros de habla griega, y se desarrolla y crece en le época de Constantino coincidiendo con la edad de oro del monaquismo egipcio. Aunque se ha considerado que este movimiento de retirada del mundo está influenciado por el gnosticismo egipcio, en la actualidad se piensa que tiene más influencias judías y de la Biblia.
En Siria se forman comunidades de hijos e hijas de la alianza que viven apartados y son célibes, este modelo pasa a Egipto y se empieza a utilizar la palabra monachos. Existían entonces varios tipos de ascetas: había unos que abandonaban sus pueblos y se iban a vivir al desierto, estos eran los anacoretas que se retiraban por diferentes motivos, unos religiosos otros no tanto; y también había otro tipo, el monje que vive en los márgenes de la sociedad.
Estos monjes se caracterizan porque tienen una relación especial con la Escritura, el cristianismo pasó de la cultura oral a otra basada en el libro o textos escritos, usando  especialmente códices. Existe una relación entre el uso del códice y la difusión del cristianismo, ya que por su pequeño tamaño el códice era fácilmente transportable, se usaba  en las ceremonias litúrgicas y para leer las Escrituras. Cuando la Biblia se traduce del griego  al copto los monjes pudieron leerla en su idioma y esto aceleró la cristianización y el monaquismo. Este cristianismo no solo se escribe sino que es oral, se transmite por medio de la palabra hablada. Muchos monjes recibieron las Escrituras de forma oral, y en un momento dado las recibieron en ambas formas. Hay textos orales y textos escritos, los textos orales se fijan en la mente y en el corazón y los textos escritos se fijan en un libro.
San Antonio se desenvuelve en este ambiente, pertenece a una familia acomodada que a la muerte de sus padres decide abandonarlo todo y dárselo a los pobres para vivir en el desierto. Se trataba de un renunciante seguramente. Era una manera de acceder a la santidad aunque había otras fórmulas que llevaban a cabo los filósofos paganos. Para Peter Brown el gran cambio religioso de la Antigüedad tardía es el hecho de que la santidad cambia de lugar, pasa a ubicarse en ciertos individuos. Y el lugar donde buscan la santidad los cristianos es en el desierto, el monaquismo suponía un alejamiento de la sociedad del momento, para vivir en soledad, en silencio y de la Palabra de Dios. Por medio de la reclusión alcanzaban la libertad para vivir según las Escrituras. El locus físico de estos monjes era el desierto y su celda, el lugar donde habitaban. A veces esta huida no era por fortaleza, sino todo lo contrario para luchar contra las debilidades personales, para limar el carácter…
Su sistema de aprendizaje se basaba en preguntas y respuestas, preguntas que nacen en la soledad del desierto, contestadas por los ancianos. Así hacen con las Escrituras y así componen los llamados Dichos de los padres del desierto, que son a modo de conversaciones que surgen en la vida cotidiana del movimiento eremítico en el Bajo Egipto. Las palabras de los ancianos eran conservadas como una herencia importante que servían para la vida, se comenzaba pidiendo:”Abba, dime una palabra”, se trata de palabras poderosas dichas en determinadas circunstancias y cargadas de significado. En principio se conservan de forma oral y luego pasan a ser escritas. El hacer de los monjes se componía de la synaxis o recitación en común de las Escrituras y la meditación que era una práctica solitaria de reflexionar en la celda sobre uno o dos versículos de la Escritura.

El precursor del monacato es Orígenes, primer escritor cristiano que expuso la doctrina ascética y la mística de los monjes. Quien dice, no es un lugar donde se ha de buscar el santuario, sino en los hechos. Pero será Antonio el primer gran monje muy afamado por la lucha contra el Demonio, él pasa por diferentes etapas de vida monástica: reclusión en un castillo abandonado, viajes a Alejandría, éxodo al desierto cerca del Mar Rojo. Se dedica a tres funciones: trabajo manual,  oración continúa y lectura de la Biblia.
Pacomio es el padre del cenobitismo, de origen pagano servía para el ejército romano en Egipto. Se hace cristiano y decide llevar vida eremítica en el desierto de Palamón. Dirige una colonia de anacoretas a los que instruye en la vida de comunidad auténtica y estable de hermanos y no un conjunto de solitarios. Da importancia a la recitación común de la Escritura y la plegaria continúa.

En Siria los primeros padres son Hilario, Efrén, Simeón Estilita; en Palestina, san Sabas se instala cerca de Jerusalén en el desfiladero de Cedrón, pronto tendrá un montón de seguidores por lo que construye la Gran Laura en el 483, escribe una compilación canónica llamada Typikon, que es a su vez calendario, ceremonial y ritual. La tradición monástica pasa a Occidente por medio de Evagrio y Casiano. Evagrio es el creador del misticismo monástico y un autor importante del desierto egipcio. Casiano es el transmisor de las doctrinas de Evagrio, nació en Scytha, actual Rumanía, de familia cristiana que decide ir a Palestina y de allí a Egipto a conocer a los padres del desierto donde reside por veinte años. Después vuelve a Europa y se establece en Marsella hacia el 415 donde funda el famoso monasterio de San Victor, escribe un libro, las Instituciones y más tarde las Colaciones o conferencias, divididas en tres libros que versan sobre las cuestiones de la vida monástica. A través de sus escritos y fundaciones la vida de los padres del desierto pasa a Occidente.
Collationes patrum texto impreso en 1476.
Foto BDM
Bibliografía
Burton-Christie, Douglas, La Palabra en el desierto. La Escritura y la búsqueda de la santidad en el antiguo monaquismo cristiano. Madrid: Siruela, 2007
Masoliver, Alejandro, Historia del monacato cristiano. I. Desde los orígenes hasta san Benito, Madrid: ediciones Encuentro, 1994

domingo, 12 de octubre de 2014

EL CULTO A LAS RELIQUIAS DE LOS SANTOS

El cristianismo se caracterizó desde casi sus orígenes por el hecho de dar culto a los primeros mártires y después a otro tipo de personas consideradas santas. Según W. Christian en España la devoción popular estaba centrada en los cuerpos y  reliquias de los santos como san Martín de Tours en Galicia, santa Eulalia en Mérida y san Vicente Mártir en Valencia, Zaragoza y Sevilla. Se dice que el cristianismo popular es materialista más que espiritual, pero creo que no se entiende el profundo significado del culto a las reliquias de los santos.
Origen:- Uno de los mejores estudios sobre el culto a las reliquias es un artículo del Dictionnaire d'archéologie chrétienne et de liturgie escrito por Henri Leclercq, titulado “Reliques et reliquaires” . En principio el término reliquia es tardío, en el siglo IV en África se las designaba bajo nomen o nomina, reliquia era más bien una palabra utilizada por los paganos para quienes significaba el cuerpo o las cenizas del difunto, es a finales del siglo IV que los cristianos de África comienzan a emplear la palabra reliquiae, y este término se encuentra muy a menudo en san Agustín. Uno de los primeros textos en el que se habla del valor de las reliquias es el Martyrium Ignatii hacia el 110 en el que se habla de tesoro inestimable para los fieles, a causa de la gracia residente en el mártir. Se trata de influencias espirituales o baraka del árabe y hebreo. El culto a las reliquias no es libre hasta el edicto de Milán, aunque en las catacumbas podía darse y de hecho se edificaba el altar sobre los cuerpos de los santos el día del aniversario del suplicio o se celebraba el santo sacrificio sobre la tableta del arcosolium que las contenía. En el siglo IV en la cripta de san Hipólito la mensa o mesa, es decir el altar, estaba puesta sobre el cuerpo de san Prudencio.
Panel explicativo de la colocación de las reliquias
en el altar de una iglesia visigoda. Museo d´Historia de Barcelona
Foto Concha Alarcón 

En Oriente acostumbraban hacer traslados de reliquias, era un acontecimiento en Constantinopla, y en Occidente en el siglo III los cristianos comienzan a hacer lo mismo. Cuando no hay traslado tiene lugar la distribución de reliquias u objetos santificados por el contacto con el mártir. La negativa de dar a los fieles los restos de un mártir no impide a la Iglesia conmemorar el aniversario, así se van creando los registros con nombre y aniversarios y se elabora el calendario local marcado por solemnidades. Con la paz de la Iglesia se potencia el culto a los mártires manifestándose en los aniversarios y las tumbas. Se descubren tumbas, a veces por un fenómeno sobrenatural.
De todas las reliquias las más preciadas son las de Cristo: la Pasión, los testimonios mudos de los milagros, etc. En Jerusalén se daban culto a la losa que José de Arimatea había hecho rodar delante del sepulcro, la columna de la flagelación o la piedra situada en lo que se consideraba el centro del mundo sobre la que se lavó el cuerpo de Cristo.
La paz y el triunfo de la Iglesia permitió dar un culto solemne y público  a los huesos de los mártires. Roma era un gran centro de reliquias mientras Constantinopla intentaba conseguir algunas, en muchos casos se trataba de brandeas o algunos huesos. La brandea es un objeto, generalmente tejido, puesto en contacto con la tumba. La recepción de las reliquias era un acontecimiento solemne y festivo. Cuando una iglesia se hacía con una reliquia el obispo de la diócesis la depositaba bajo el altar y consagraba la iglesia.
Criptas.- En casos excepcionales en donde se revelaba la existencia de un cuerpo santo se construía una iglesia y se elevaba allí un altar. En este caso la disposición del altar se complica con la construcción de la tumba: el cuerpo era situado en una cripta subterránea y cerrada, el altar se dispone en la iglesia por encima del sarcófago y se comunica por debajo, a través de un pequeño pozo denominado umbilicus u ombligo, con una cámara dispuesta sobre el suelo de la iglesia. El orificio estaba tapado pero una vez al año se abría y se tomó la costumbre de poner un nicho cercano donde se depositaban telas u objetos destinados a ser distribuidos como reliquias del santo. Este dispositivo del ombligo en la losa subsiste en las basílicas patriarcales de san Pedro y san Pablo. Así se construyó la tumba de san Nicolás en Bari entre 1087 y 1089. San Nicolás fue obispo de Myra en el siglo IV, pero sus restos fueron trasladados a Bari cuando los musulmanes conquistaron Turquia. Este santo tuvo una importante influencia en toda Europa tanto iconográficamente como por su festividad del 6 de diciembre, fecha en que se celebra la fiesta del obispillo.


Relicario de san Nicolás de Bari.
Foto propia
Hasta el siglo IV solo los mártires fueron honrados con culto, a partir de entonces se tiene en cuenta la vida sacrificada de ascetas, obispos y vírgenes. Los prototipos son san Antonio, san Hilarión y san Martín de Tours. Sus cuerpos igualmente, una vez muertos conservan poderes sobrenaturales.
En el siglo VI se colocan las reliquias en el altar al dedicar una basílica o hacer lo propio en altares secundarios. También se ponen reliquias en las murallas, otorgando identidad a la comunidad urbana. Las reliquias se convierten en las intermediarias del culto, los santos y sus reliquias serán los mediadores entre cielo y tierra. Esta necesidad de reliquias y el abuso de su tráfico y uso provocaron que dentro de la iglesia hubiera voces disidentes como Vigilancio.
Cantigas.- Las Cantigas de Santa María en el Medievo son un claro reflejo de la religiosidad de su tiempo, en ellas aparecen prácticas religiosas relacionadas con reliquias. Las reliquias curan enfermedades, sirven en tribunales para juramentos y ayudan a la victoria. Dentro de las reliquias reales están las insignes (cráneo, fémur, tibia), notables (mano, pie), las menores (diente y costilla). Aunque en principio las reliquias se ponen en criptas y nichos de los altares, como hemos comentado. Después se crean cámaras del tesoro (armorium, sacrarium) donde se guardan las reliquias, relicarios y otros objetos necesarios para la celebración del culto. Estos lugares especiales son los que atraen a las gentes en peregrinación hasta ellos, este es el caso de algunos santuarios franceses  citados por Alfonso X: Rocamador, la santa Candela de Arrás, el velo de Chartres o las zapatillas de Santa María de Soissons.

Concilio de Trento y Contrarreforma.- Después del Concilio de Trento las reliquias fueron especialmente reverenciadas y la Compañía de Jesús fue una gran impulsora de su culto en época de Felipe II. Esta reverencia no solo era seguida por el gran público sino que formaba parte de círculos más restringidos y aristocráticos. El colegio de la Cª de Jesús de Segovia hacía regalos de reliquias a nobles y al rey Felipe II. Estos colegios jesuíticos fortalecen el culto a María, los Sacramentos, los santos y las reliquias, fomentaron también el culto haciendo de las capillas relicario conjuntos artísticos y centros devocionales. Francisco de Borja, general de la Compañía, fue un gran defensor del culto a las reliquias.

Armarios de reliquias en el monasterio de El Escorial.
Foto propia

Felipe II hizo de El Escorial un fabuloso relicario de piedra, aumentado por su hijo Felipe III y las donaciones de la Cª de Jesús. En el monasterio de El Escorial se custodian unas 2000 reliquias, recogidas en diferentes partes de Europa y España, están insertas en 487 relicarios y se conservan 375 credenciales. En esta época se desarrolla especialmente el culto a los santos terapeutas y a los protectores de cosechas. Pero también hay algunas voces disidentes, como el padre Mariana que se cuestiona la veracidad de algunas reliquias.

En el Barroco hay una reactivación del culto a las reliquias, sobre todo se adecuan espacios en las grandes catedrales: la obra del ochavo en la catedral de Toledo, capilla de las reliquias en la catedral de Burgos, visita del rey Felipe III a la tumba de san Antolín en Palencia, en la catedral de Santiago capilla del Panteón Real y la adecuación de las reliquias de la Cámara Santa en Oviedo.
En realidad la consideración de las reliquias en la Iglesia ha ido variando a lo largo de los siglos, hemos visto como en su origen se daba culto a los cuerpos santos y eso era el fundamento del culto y del altar, también se reverenciaban los objetos tocados con lo santo, y junto a esas reliquias verdaderas se hizo un culto paralelo a objetos y elementos de dudosa procedencia. Creemos que la idea fundamental en cada momento es lo que se considera santo.
Bibliografía.-
Christian, W. "De los santos a María", en Temas de Antropología, Madrid, 1976
García Oviedo, Cristina, "La Compañía de Jesús como difusora del culto de las reliquias en la corte de Felipe II", El patrimonio inmaterial de la cultura cristiana, San Lorenzo de El Escorial, 2013, 461-472
 Leclercq, Henri, “Reliques et reliquaires” en Dictionnaire d'archéologie chrétienne et de liturgie, vol. 14, París
Martín Ansón, Mª Luisa, "Las reliquias en las Cantigas de Santa María", Espacio, tiempo y forma, serie III, Historia medieval, tomo 24, 2011
Ramallo Asensio, Germán, "Reactivación del culto a las reliquias en el Barroco. La catedral de Oviedo y su Cámara Santa en 1639", Liño. Revista anual de historia del Arte, 2005, nº 11

lunes, 1 de septiembre de 2014

AZABACHE: LAPIS GAGATES

Hay ciertas sustancias semipreciosas que se consideran minerales, las cuales de hecho aparecen en los lapidarios antiguos y medievales, pero estas sustancias tienen un origen vegetal o incluso animal. El azabache es una variedad de lignito de color negro proveniente de antiguos bosques fosilizados, a la que actualmente se considera una gema de origen orgánico. Está comprobado su uso desde la Prehistoria, en el Magdaleniense europeo se utilizó como colgante en diversas formas, como cuentas y figuras esquemáticas femeninas relacionadas con la fertilidad y también hay vestigios de la Edad del Bronce por ser objeto de comercio entre los pueblos del Creciente Fértil que se aventuraron hacia la Europa Atlántica (Gómez Tabanera, 1978: 4). El azabache es apreciado por los poderes curativos que se le atribuyen, y ha sido utilizado por diferentes religiones, incluida la cristiana, como amuleto que aleja el mal de ojo. Y también se utiliza para otros objetos religiosos o no como rosarios, imágenes y collares. Hoy en día se encuentra en España, Francia y Alemania, así como en Yorkshire.
Aunque el vocablo latino es gagates en español es azabache, palabra de origen árabe que proviene a su vez del persa.
Algunos lapidarios en los que aparece.-
-Historia Natural de Plinio se habla del gagates en el libro XXXVII, 54 de la.
En los lapidarios hispanomusulmanes:
-Tratado de los simples de Ibn al Baytar tiene descripción de piedras preciosas intercaladas con otros simples en orden alfabético, tomadas de otros tratados orientales y griegos. Del azabache dice que cura de los venenos procedentes de animales.
Es glosado en los lapidarios de tradición occidental medieval donde se describe sus amplias virtudes medicinales y profilácticas: Philippe de Thaon responsable de un conocido bestiario, cita el azabache para la anestesia; Bodleian Hatton, 76, fol.136, De Gagate lapide escrito en Tours en el siglo XII; Bodeleian Digby 13, fol. 17, Gagates lapis, siglo XII; Bodleian  Rawlinson, MS. D.358. pag. 87 Gagas lapis, s. XV; Bodleian MS. Digby 79, fol. 179v. Alexander Neckam: Laudibus divinae Sapientiae y Naturis rerum también habla del azabache (Evans, 1976).
- Gaspar de Morales en su tratado De las virtudes y propiedades de las piedras preciosas en el capítulo 28 coloca al Gagate siguiendo a Jorge Agrícola, Plinio y Dioscórides. Dice que se halla en Lycia y en cierto río de las montañas de Isprue citando a Galeno. "Hállase cantidad también en la ciudad de Oviedo, en Galicia y en Aragón en la montaña de Montalvan y en las sierras del cabo de Gata". Usos, en la medicina tomados como polvo y en sahumerio sirve contra los demonios, para conocer si una mujer es virgen, y para que aborten.
Amuletos, joyas, imágenes.- Aunque habíamos afirmado que los más antiguos azabaches españoles conocidos eran del siglo XIII, y sin considerar los azabaches prehistóricos del Magdaleniense, hemos visto en el Museo de la Ciudad de Barcelona un anillo de azabache con crismón más antiguo (siglos IV-VI) lo que nos induce a pensar que el azabache ha sido utilizado en joyería y como amuleto continuamente desde la prehistoria.
Anillo de azabache. Museo de la ciudad de Barcelona
Anillo de azabache con crismón. Siglos IV-VI
Museo d´Historia de Barcelona
Foto Concha Alarcón

Muchas joyas se han realizado en azabache, todo tipo de colgantes, collares y rosarios, pero los objetos más conocidos son las higas labradas con grabados de los siglos XVI y XVII. Hilburgh dice que el material más utilizado para fabricar las manos-amuleto en España es el azabache (1906: 460-461). Hay higas de mano izquierda y de mano derecha, en la parte interior tienen grabados corazones, lunas, flores o soles.
Higa de azabache. nº 1523
Foto Museo del Traje.CIPE

La principal insignia de los peregrinos a Santiago ha sido siempre una concha, bien una concha de un molusco o bien conchas fabricadas en azabache.
Importancia ligada al Camino de Santiago.-
La talla del azabache se realizaba especialmente en el NO de la península, en lugares de Asturias y León centros importantes de elaboración de objetos de azabache y especialmente Santiago de Compostela.  El azabache asturiano era muy apreciado, en Villaviciosa y Oles había artesanos desde que los romanos explotaron sus minas, pero su apogeo llegó en el siglo XVII cuando se regía por una cofradía fundada en 1604, posiblemente guardaba mucha relación con el Camino de Santiago. El Camino de Santiago se convierte en la arteria mercantil del norte peninsular hacia el siglo XII y León ciudad de paso forma parte de este entramado comercial con un desarrollo de industrias y artesanías, entre las que destaca la azabachería, de la que existe documentación desde el siglo XIV, en 1501 Felipe el Hermoso hizo un viaje a Compostela descrito por Lalaing quien asegura que la mayoría de romeros compran rosarios de azabache hechos en León. Pero será Santiago la ciudad con mayor actividad en la artesanía del azabache como lo demuestra la creación de una cofradía en 1418 y  unas Ordenanzas. En Santiago de Compostela se ha trabajado el azabache desde época medieval, los recuerdos que llevan los peregrinos en muchos casos son de azabache, la catedral de Santiago está rodeada de varias plazas dedicadas a los oficios peculiares de esta ciudad: “Y toda Compostela se acompasó al nuevo y amplio ritmo impuesto por las cuatro plazas con sus nombres simbólicos de las Artes genuinas de Santiago del azabache y la plata- la noche y la luna- las del eje polar, del cementerio y la caridad las del eje levante-poniente.” (Otero Pedrayo, 1980: 525).
Museos con importantes colecciones de azabache son: el Instituto Valencia de Don Juan (Madrid) con colecciones excepcionales, la Hispanic Society of America, el Instituto de Estudios Gallegos de Santiago, en el Museo de Pontevedra, en el Museo de las Peregrinaciones y de Santiago. También encontramos azabache, sobre todo amuletos, en el Museo del Traje. CIPE (Madrid), y en la catedral de Santiago piezas religiosas, entre muchos otros.
Bibliografía.-
Álvarez-Fenández, Esteban, “Los objetos de adorno-colgantes magdalenienses en movimiento: una puesta al día de los datos disponibles para Centroeuropa”, Zephyrus, LXIII, 2009, 45-59
Evans, Joan, Magical jewels of the Middle Ages and the Renaissance, London, 1976
Gómez-Tabanera, José M., Azabache. Amuleto de la vieja Europa y ámbar negro de Asturias, Oviedo, Boletín del Instituto de Estudios Asturianos, 1978
Martínez Peñin, Raquel, “La producción suntuaria en el León medieval: los azabacheros”, Estudios humanísticos: Historia, nº 7, 2008, 79-102
Morales, Gaspar de, De las virtudes y propiedades maravillosas de las piedras preciosas, Madrid: editora Nacional, 1977



jueves, 7 de agosto de 2014

MARE DE DÉU DEL TALLAT: NUESTRA SEÑORA DEL TALLAT

El antiguo santuario de Nuestra Señora del Tallat se encuentra situado en la sierra del Tallat que separa la comarca del Urgell de la Cuenca del Barberà. Sobre este santuario priorato escribió el padre Camós en su Jardín de María cuyo  libro I está dedicado al arzobispado de Tarragona y el capítulo XVII es para Nuestra Señora  del Tallat; también hay otros escritos en el siglo XIX y XX como El llibre des miracles de mossèn Ramon Pinyes y más recientemente autores como Sans Travé (1986).  Este lugar tiene una larga historia y el origen de su imagen es legendario  como ocurre con muchas otras imágenes veneradas.  Los grandes monasterios fueron los creadores de las leyendas, pero ésta no es muy elaborada, en 1629 Fr. Pere Sans, monje de Poblet, cuenta la historia de un pastor que encuentra una imagen de la Virgen en un lugar donde veía luces y aunque trata de llevarla a su parroquia la imagen vuelve  a su lugar por tres veces. Este tipo de historia de hallazgo de imagen es común a algunas imágenes de santos y también ocurre con las imágenes de María heredera del culto a los santos. Su primer milagro está en relación con una fuente  que surge al buscar agua los obreros de la ermita y al no encontrarla unos jabalíes hurgando con su hocico descubren un manantial. Tanto las luces para indicar el lugar del hallazgo, como los animales (jabalíes) son los vehículos del lugar sagrado en la composición de las leyendas de origen.
La Virgen del Tallat es una imagen gótica de mármol que sujeta al Niño en el brazo izquierdo y éste a su vez sostiene un libro, la imagen tiene poco más de un palmo pero fue objeto de gran devoción  en la comarca y a la que se hacen visitas y procesiones en determinadas fechas. A lo largo de la época medieval el nombre de Tallat aparece como topónimo, torre de defensa y como eremitorio, en el siglo XVI Fernando el Católico dispone que el Tallat entre a formar parte de Poblet.
Medida de la Virgen del Tallat (regalada durante la Guerra Civil española)
Medida de la Virgen del Tallat.
Foto propia
Las medidas y gozos de la Virgen del Tallat eran muy afamados. Los gozos son muy antiguos datan del siglo XVI, se consideran que son una adaptación de los gozos del Roser que se atribuyen a Vicente Ferrer y que se inspiran en un antiguo himno a la Virgen, se vendieron como pliegos de cordel y tienen la forma actual desde el siglo XVIII (Guía: 1988). También son famosas las cintas o medidas de la Virgen, algunas se conservan en museos, Mª Antonia Herradón publicó un artículo dedicado a la colección de medidas, cintas y estadales del actual Museo del Traje (2001) basándose en fuentes literarias.  Las medidas de la Virgen son una pequeña cinta que mide lo que mide la imagen y se usa para conseguir gracias de la Virgen. Era muy común que las usaran las mujeres embarazadas para alcanzar un buen parto, pero como muchos otros objetos relacionados con María sirven para muchas otras ocasiones de peligro. Yo conservo una cinta de la Virgen del Tallat, véase la foto, que creo que le dieron a mi padre cuando estuvo durante la guerra en Vallbona de les Monges.
Bibliografía
Camós, Narciso, Jardín de María, plantado en el Principado de Cataluña, Gerona, 1772
Gozos a la Virgen del Tallat recopilados por Josep Maria Viñolas Esteva:
http://algunsgoigs.blogspot.com.es/search/label/Tallat%20%28del%20Tallat%29
Guía para visitar los santuarios marianos de Cataluña, volumen coordinado por Salvador Batalla, Madrid: Ediciones Encuentro, 1988, pp. 87-92
Herradón Figueroa, Mª Antonia, “Cintas, medidas y estadales de la Virgen (Colección del Museo Nacional de Antropología”, RDTP, LVI, 2, 2001, 33-66