lunes, 7 de marzo de 2016

SAN GIL ABAD: EREMITA

El Códice Calixtino en el capítulo dedicado a los cuerpos santos que han de visitar los peregrinos del Camino de Santiago habla del gloriosísimo cuerpo de san Gil, confesor y abad que llegó de Grecia y fundó un monasterio en la desembocadura del Ródano, su muerte se celebra el uno de septiembre. Cuenta también el Códice que el pueblo godo le construyó un magnifico sepulcro que colocaron detrás del altar, suponemos que se trata del templo que mando construir el santo (Abadía de Saint-Gilles), una enorme arca de oro, esculpida en franjas con imágenes y ramos dorados en forma de sarmientos de vid, la cubierta del arca a dos aguas está adornada con unas formas como escamas de pez y de remate trece piedras de cristal de roca engarzadas, con forma de frutos y una en forma de gran trucha, además el primer cristal es una especie de olla en la que reposa una cruz. En la cara anterior del arca se representa al Señor  y los cuatro evangelistas, en la otra cara está esculpida la Pasión del Señor Jesucristo.
¿De dónde provenía este santo? La Leyenda dorada cuenta que nació en Atenas y que su familia era real, ya desde joven se caracterizó por el desprendimiento de sus bienes y por hacer milagros, al ver que la gente acudía a él decidió huir de Atenas e instalarse cerca del mar; unos marineros que viajaban a Roma le embarcan, pero le llevan a las costas francesas, se dirige a Arlés y luego decide irse a un lugar desierto y más tarde a otro lugar selvático donde había una cueva y una cierva que lo alimentará con su leche. Un día los hijos del rey fueron a cazar por aquellos montes y persiguieron a la cierva que se fue a refugiar con el santo, así ocurre durante varios días hasta que va el rey en persona, y como no pueden llegar hasta la cierva los arqueros reales disparan una flecha que se clavará en san Gil, entonces estos llegan hasta la cueva y al ver  al anciano  avisan al rey que se acerca al santo y le pide que le cuente su historia, al conocerla el rey asombrado e interesado por san Gil vuelve a visitarle y le concede su deseo de crear un monasterio de disciplina monástica.
Este tipo de leyenda contiene características del cristianismo temprano y de tardía leyenda medieval occidental del eremita piloso. El sur de Francia parece haber sido importante en la dispersión de leyendas del anacoreta o solitario piloso, y estas tradiciones son el material básico para la vida de san Gil. Y aunque esta versión no es oriental, sus formas son un puente entre Oriente y los tipos tardíos occidentales (Williams, 1925: 115-116).
Virgen de san Gil en la iglesia de san Gil.
Zaragoza

En España la leyenda de san Gil se vincula a la Virgen de Nuria porque en ella se narra que san Gil perseguido por Witiza  escondió en una cueva del Pirineo una imagen de la Virgen tallada por él mismo. La Mare de Dèu de Núria es patrona de de la Diócesis de Queralbs, Ripollés, a esta imagen se le atribuyen multitud de milagros de todo tipo, pero es especial protectora de la maternidad  y abogada de las mujeres estériles, de hecho en la cueva se hallaba la piedra fecundante de Nuria o de san Gil. Y cuenta la leyenda que la imagen que dejó san Gil en el santuario fue descubierta milagrosamente por un buey siglos después. Junto a la imagen también son símbolos tradicionales en Nuria: una cruz, una campana y una olla. La leyenda de la Virgen de Nuria forma parte de las leyendas marianas catalanas en las que el intermediario suele ser un eremita y el hallazgo tiene lugar a través de la intervención de un toro o buey que se despista de la manada.
Frontispicio de la portada de la iglesia de san Gil.
Zaragoza

Hay dos iglesias importantes de san Gil en España, una está en  Burgos, dentro del Camino de Santiago, en la calle de san Gil había una escalera de caracol por donde se llegaba a la casa de las recogidas o "emparedadas de san Gil", señoras que se retiraban del mundo para dedicarse a la piedad. Otra iglesia más alejada del Camino está en Zaragoza, se trata de una iglesia mudéjar. De esta última tenemos fotos pues la hemos visitado recientemente. En ella podemos observar la iconografía de san Gil asociada a la cierva. Abajo damos cuenta de algunos gozos dedicados a san Gil que tienen diferentes iconografías y que pueden verse en la red.

Retablo de la iglesia de san Gil.
Zaragoza

Bibliografía
Betolaza y Esparta, Gregorio, Parroquia de san Gil de Burgos..., Burgos, 1914
Bravo Lozano, Millán (trad.), Guía del peregrino medieval. Codex Calixtinus. Sahagún: Centro de estudios del Camino de Santiago, 1989
Carreres, Joan, Guía para visitar los santuarios marianos de Cataluña. Madrid: Ediciones Encuentro, 1988
Vorágine, Santiago, La leyenda dorada, vol. 2, Madrid: Alianza, 1982
Violant i Simorra, Ramón, El Pirineo español, Barcelona: Alta Fulla, 1986, vol. 2
Williams, C.A., “Oriental affinities of the legend of the hairy anchorite”, University of Illinois Studies in Language and Literature, vol. X, nº 3, 1925, 139 págs.
Gozos de san Gil en el Museo del Traje. CIPE:
http://ceres.mcu.es/pages/Viewer?accion=4&Museo=&AMuseo=MT&Ninv=CE066799&txt_id_imagen=3&txt_rotar=0&txt_contraste=0
Gozos de san Gil en Internet recopilados por Josep Maria Viñolas Esteva: http://algunsgoigs.blogspot.com.es/search/label/Gil%20(sant)

miércoles, 3 de febrero de 2016

ÁGATA: SANTA Y PIEDRA VIRTUOSA

Santa Ágata o Águeda  es una santa que se celebra prácticamente en toda España, aunque proviene de Catania en Sicilia y fue martirizada en una persecución de Decio en el siglo III. La estudiosa Carmen García Rodríguez opina que el culto pudo comenzar en la Península Ibérica  a través de la relación con la Sicilia bizantina en el siglo VIII. Lo cierto es que Martín el Humano trajo algunas reliquias de la santa para la capilla del Palacio Real de Barcelona, capilla que fue llamada de santa Águeda; también encontramos reliquias de Águeda en la iglesia del Portillo de Zaragoza donada por "maestre Serra, cirujano del emperador nuestro señor" (Criado, 2014: 367) donde todos los años por su fiesta las mujeres besan el relicario con la reliquia de su cráneo el día 5 de febrero, además los pasteleros de la ciudad hacen un dulce en forma de "tetica" que llaman de santa Águeda.
Reliquias de santa Águeda.
Pastelería: Zaragoza.

Ni que decir tiene que el patronazgo de esta santa se centra en la mujer y las fiestas a ella dedicadas son fiestas de mujeres en muchos lugares de Zamora y Salamanca, en tierras de Segovia y también en Cataluña y Aragón. Esta relación con las mujeres parece que viene de su martirio, ya que le arrancaron los pechos y cuenta la leyenda que sus heridas fueron curadas con una planta medicinal, y posteriormente fue torturada hasta la muerte. Caro Baroja sostiene que las fiestas de esta santa se parecen a las “Matronalia” romana.
Altar de santa Águeda en la parroquia del Portillo.
Zaragoza

Aunque su especialidad sea la curación de los pechos de las mujeres también se le han hecho votos para ayudar en otras situaciones, porque Christian afirma que en la Castilla del siglo XVI se la invoca contra el granizo. Pero son los males de las mamas femeninas y también los males de mama de otras hembras de algunos animales domésticos los que suele curar. Hay un tipo de ágata blanca, grisácea o tirando a marrón de aspecto brillante, que se labra en forma de cuenta esférica o bola y que pendiente de una cadena la llevaban antiguamente las mujeres lactantes, para que no se le estropeara la leche ni los pechos enfermaran. Eran llamadas cuentas de leche (Hildburgh, 1951:432).
Museo del Traje nº 1843. Madrid
Foto de Francisco Rodríguez Pérez

Y sabemos además que las ágatas se daban en Sicilia junto al río Achates, Plinio dice que servían contra las picaduras de las arañas y escorpiones. Luego, en la época de Plinio las ágatas no están asociadas a las mujeres ¿En qué momento las ágatas se asocian a las mujeres? Pienso que cuando el culto a santa Águeda toma presencia en Sicilia y la santa es venerada por mujeres, entonces tiene lugar esa asociación basada en ciertas analogías. Gaspar de Morales, boticario aragonés de la segunda mitad del siglo XVI, el cual estudia en la Universidad de Alcalá y curiosamente viaja a Sicilia y a otros lugares de Italia, escribe un libro De las virtudes y  propiedades de las piedras preciosas y en él cuenta que: "El ágata sirve para las inflamaciones de las tetas de las mujeres, contra las llagas corrosivas, contra cualquier veneno y también para las pústulas de escorpiones y víboras" (1977:288). Por lo que apreciamos Morales incluye los diferentes usos que a lo largo del tiempo se han asociado a las ágatas. Es posible que las ágatas empiecen a utilizarse por las mujeres que dan de mamar debido a que santa Águeda proviene de Sicilia y tiene el mismo nombre que una piedra virtuosa que se daba en esa isla.
Relicario de santa Águeda que se da a besar el 5 de febrero.
Parroquia del Portillo. Zaragoza.


Bibliografía
Alarcón Román, C, Catálogo de amuletos del Museo del Pueblo Español, Madrid, 1987
Caro Baroja, J., El Carnaval, Madrid, 1966
Criado Mainar, J., "Los bustos relicarios femeninos en Aragón 1406-1567", Mujeres en la Edad Media: actividades políticas, socioeconómicas y culturales, Zaragoza, 2014
Christian,W., Local Religion in sixteenth-century Spain, Princeton University Press, 1981
García Rodriguez, Carmen, El culto de los santos en la España romana y visigoda, Madrid, CSIC, 1966
Gozos en Internet recopilados por Josep Maria Viñolas:
  http://algunsgoigs.blogspot.com.es/search/label/Agueda%20%28santa%29
Hildburgh, W.L., "Some Spanish amulets connected with lactation", Folklore, LXII, 1951, 430-448
Martín Lloris, C., Las reliquias de la Capilla Real en la Corona de Aragón y el santo Cáliz de la catedral de Valencia (1396-1458), Universitat de València, Servei de publicacions tesis doctoral, 2010
En Internet: http://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/52188/martin.pdf?sequence=1
Morales, Gaspar de, De las virtudes y propiedades de las piedras preciosas, Madrid, 1977
Plinio el Viejo, Lapidario, Madrid, 1993
En Internet: "Piedras que curan" exposición en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid,  Marqués de Valdecilla: https://www.youtube.com/watch?v=fokMxx6qBKY



domingo, 17 de enero de 2016

SAN ANTÓN: SANADOR DEL FUEGO SACRO

Hay una iglesia en Madrid que es muy famosa porque en ella todos los años se bendicen a los animales el día de su santo patrono, san Antón o san Antonio Abad. Es sorprendente que un santo eremita Padre del Desierto haya pasado al imaginario popular como un monje amante de los animales, y no digo que no los amara sino que esta característica no me parece la más relevante de su persona. No obstante se dice que amansaba a las fieras y que las curaba al bendecirlas. Es más, al santo se le representa junto a un gorrino que va a su lado como un perrito. En las devociones populares en muchas ocasiones se producen estas transformaciones. Pero los pintores y grabadores que han contado la vida del santo e incluso en La leyenda dorada se acude especialmente al hecho de las tentaciones diabólicas del eremita en el desierto. Su biógrafo fue san Atanasio que solía visitarlo para recibir consejos. 
La explicación en este caso proviene tal vez de los menesteres a los que se dedicaba la Orden de san Antonio, fundada en 1096, y cuyos monjes solían regentar hospitales para enfermos incurables y de llagas, a los cuales aliviaban con una grasa o pócima de san Antón que sacaban de la piel del cerdo y para ello poseían piaras de cerdos que vagaban libres con una campanilla al cuello (Hidalgo, 1993: 132).
En la Edad Media (siglo XI) las reliquias de san Antonio fueron traídas  por unos caballeros desde Bizancio a Francia (Saint Antoine de Viennois). En Internet:
http://data.bnf.fr/13745821/abbaye_de_saint-antoine-de-viennois_saint-antoine-l_abbaye__isere/. Al coincidir este traslado con una epidemia del llamado ignis sacer o fuego sagrado, la enfermedad empezó a relacionarse con san Antonio por las curaciones milagrosas adscritas a las reliquias. Esta orden Antoniana llega a España procedente de Francia  a través del Camino de Santiago y el primer convento que fundan es en Castrojeriz, donde hicieron santuario y hospital de peregrinos y curaban de muchas dolencias, pero especialmente del fuego de san Antón, hoy se sabe que esta enfermedad es el ergotismo, debida a un parásito que está en el centeno. Los monjes daban escapularios con la tau e igualmente tocaban a los enfermos con un báculo en forma de tau.
Vitral de la Abadía de san Antonio. Francia.
Wikimedia Commons. Foto: Jacques Mossot

Las antiguas fiestas que se hacían por san Antón en Madrid, según cuenta Caro Baroja dentro de las fiestas del Carnaval, no se realizaban en este templo del que hablamos de la calle Hortaleza,  porque en el siglo XVII la fiesta tenía lugar entre la ermita de san Blas (paseo de Atocha) y la de san Antón  en el recinto del Buen Retiro en la que los porqueros de Madrid elegían un Rey entre ellos junto a otro rey entre los animales. Se adornaba a los cerdos con cintas y campanillas y los hacían correr hasta la puerta de la ermita  (san Blas) donde había una artesa con cebo y el que primero llegara lo hacían rey. Igualmente se elegía un rey, designado a suerte, entre los zagales al que vestían de san Antón con la campanita y el báculo, al cual montado en un burro desaliñado se le conducía hasta la ermita de san Antonio. Se formaba una escandalosa procesión de mozos de campo sobre burros, tocando cuernos, porqueros conduciendo seis puercos engalanados, detrás iban los machos de las piaras con esquilones en el pescuezo montados por zagales. Luego el rey de los cerdos y el muchacho vestido de san Antón se iban acompañados de un montón de gente montada en borricos haciendo un ruido tremendo de cencerros, cuernos y tambores, y al llegar a la ermita indicada sobre un tablado se montaba el zagal sobre el rey cerdo y se le nombraba rey de los puercos entre un griterío atroz. Después se organizaba otra vez la procesión que llevaba a la iglesia de san Antón. Allí los religiosos bendecían la paja y la cebada para los cerdos e imprimían una cruz a los panes destinados a las gentes, se distribuían los panes y volvían a la ermita de san Blas donde se hacían hogueras y se hacía banquete y baile si el tiempo lo permitía hasta bien entrada la noche (Caro Baroja, 1965: 331-334).
Iglesia de san Antón. Madrid

Aún hoy se venden los panecillos de san Antón a las puertas de su iglesia de Madrid, cuyas dependencias han sido rehabilitadas por el Colegio de Arquitectos, su templo también luce solidario y hospitalario con los Mensajeros de la Paz.
Altar e imagen de san Antón de Madrid

Bibliografía:
En Internet:
http://sanctuaires.coldev.org/index.php?r=cons&sr=cons&id=344
San Antonio Abad en Cataluña: http://www.monestirs.cat/monst/canton.htm
Caro Baroja, J., El Carnaval, Madrid, 1965
Castillo Lucas, A.,"San Antón. Hagiografía folklórico-médica," Douro-Litoral, 1955, 76-88
Echeverría, L y Llorca, B., Año cristiano, vol. 1, Madrid, BAC, 1966
Gozos a san Antonio Abad en Internet recopilados por Josep Maria Viñolas Esteva:
http://algunsgoigs.blogspot.com.es/search/label/Antoni%20abat%20%28sant%29
Hidalgo Monteagudo, R., Iglesias antiguas madrileñas, Madrid, 1993
Velasco Maíllo, H.,"Naturaleza y cultura en los rituales de san Antonio", RDTP, vol. LXIV, nº 1, 2009, 237-276 http://rdtp.revistas.csic.es/index.php/rdtp/article/view/76/77
Vorágine, Santiago de la, La leyenda dorada, I, Madrid, 1982

martes, 22 de diciembre de 2015

SOLSTICIO DE INVIERNO: NAVIDAD

En el final del imperio romano las influencias religiosas de Oriente habían minado la vida romana, la extensión del culto a la diosa Madre y el culto a Mitra por el imperio son dos buenos ejemplos de esta situación. Las nuevas religiones inocularon a los latinos una manera diferente de ver el mundo en pos de ideales poco terrenales, dando mayor importancia a la vida futura. Entre los dioses de entonces llegados al mundo occidental destaca  Mitra cuyo culto parece tener puntos de semejanza con el cristianismo. 
 La religión de Mitra fue una potente rival del cristianismo, una reliquia de la larga lucha se preserva en la fiesta de Navidad, que la iglesia parece haber tomado de los cultos mitraicos persas. En el calendario juliano el 25 de diciembre es reconocido como el solsticio de invierno y es  considerado la natividad del sol, porque es el momento del turning-point, es decir el momento  en el que el poder del sol crece o empieza a renacer. Lo que hicieron los cristianos fue hacer coincidir el ciclo litúrgico con el ciclo solar, así la Natividad de Cristo  se solapa con el renacimiento del sol. Las fiestas navideñas son fiestas  de luz por eso se fijaron en el solsticio de invierno. "Toda la liturgia del Adviento canta a esa Luz que se acerca y que poco a poco hiende las tinieblas" (Hani, 1983: 134). En el solsticio hay una correspondencia entre el sentido místico y el cósmico, primavera de la naturaleza y de las almas.

En Siria y Egipto es donde primero se comenzó a festejar  el nacimiento de Jesús por estas fechas. Los evangelios nada decían de la fecha del nacimiento de Jesús y por esta razón la Iglesia no lo celebraba al principio, pero los cristianos de Egipto celebraban la Navidad el 6 de enero y esta celebración fue extendiéndose por Oriente hasta el siglo IV, pero la Iglesia Occidental adoptó el 25 de diciembre y esto fue admitido por toda la cristiandad. Esa fecha fue tomada porque los paganos celebraban el nacimiento del sol en ese día y acudía mucha gente a las festividades, entre ellos los cristianos, haciendo luminarias como símbolo de la fiesta, y decidieron que se debía celebrar la Natividad en ese momento y el 6 de enero sería la Epifanía. Adoptándose las antiguas costumbres que se han transmitido hasta nosotros en las velas que se ponen en el árbol y en el "leño de Navidad".

Plaza de Colón. Madrid

Las fiestas del fuego en Europa.-
Para Frazer la Navidad entra dentro de las fiestas del fuego en Europa y aunque las hogueras son más propias de la primavera y el verano, también se hacían en otoño e invierno (para Navidad, Epifanía y Todos los Santos).
Qué nos queda de los antiguos símbolos festivos: queda el árbol de Navidad encendido con luces o velas y el leño de Pascua. El árbol de Navidad es más propio de países del norte y del centro de Europa. Según un artículo que leí hace unos días el primer árbol de Navidad que se puso en España lo puso una princesa rusa  en Madrid en 1870, en Internet:
Los fuegos del solsticio invernal sobrevivieron en el leño de Pascua, así ocurría en Inglaterra (Frazer, 1978: 833) y en el Pirineo español (Violant i Simorra), aunque era propio de toda Europa, están más documentadas las festividades de Inglaterra, Francia y los eslavos meridionales. Esta era una fiesta casera, de puertas para adentro en contraposición de las que se celebran en primavera y verano. Es creencia extendida que los restos de este tronco sirven contra los rayos, evitan los fuegos y hacen huir al demonio. En Inglaterra además del leño se encendían cirios de Pascua de un gran tamaño, así se iluminaba la casa y parecía de día.
Belén en la iglesia de san Ignacio.
Torrelodones

Violant i Simorra habla del tizón o leño de Navidad y dice más, en el País Vasco llaman Olentzero a la Nochebuena, así como a un tronco que arde en el hogar de las casas durante las fiestas navideñas, también en la montaña de Navarra se pone al fuego un tronco el día de Nochebuena y se practican ritos parecidos a los de la zona provenzal y en la zona catalana del Pirineo toma un sentido más de regocijo infantil y familiar, se le llama de diversas maneras y la llamada tronca de Nadal se rellena una vez agujereada de turrones, orejones, higos secos y golosinas, para que después los niños lo golpeen y caigan los dulces… Un amigo mío, nacido en la Pobla de Segur, me contaba que esta tradición de la tronca de Nadal rellenada de dulces y juguetes la vivió de pequeño, no tan lejos en el tiempo.
Bibliografía
Frazer, J.G., The golden bough, Great Britain, Suffolk, 1978
Hani, Jean, El simbolismo del templo cristiano, Barcelona, 1983
Violant i Simorra, Ramón, El Pirineo español, vol. II, Barcelona, 1986

lunes, 7 de diciembre de 2015

LA INMACULADA CONCEPCIÓN: SU ICONOGRAFÍA

El culto y la fiesta a la Inmaculada son muy antiguos se remontan al siglo VIII y provienen de oriente llegando a Europa a través de los bizantinos. La creencia de que María fue libre de pecado desde el primer instante de su concepción va ganando adeptos a través del tiempo, pero no toda la Iglesia admitía esta idea  sino que siempre hubo varias posturas a favor o en contra de la doctrina inmaculista, fueron los franciscanos desde el comienzo sus más firmes defensores en el siglo XIV enfrentándose a los dominicos, posteriormente los jesuitas se sumaron a esta creencia .
Manuel Trens se pregunta cómo se representó primitivamente a la Virgen sin pecado original y cómo evolucionó hasta llegar a la Inmaculada. Nosotros vamos a narrar esquemáticamente el desenvolvimiento de esta trayectoria.
La iconografía de la Inmaculada se inspira en la mujer apocalíptica de San Juan: “Una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza…” y sus primeras representaciones nos llevan a los Beatos en las que observamos a esta mujer que se enfrenta al dragón infernal con la ayuda de san Miguel, los elementos de esta iconografía son: el sol, la luna y las estrellas. Pero esta mujer no es la que directamente influye en la imagen de la Inmaculada porque las representaciones marianas de la Inmaculada van a evolucionar a partir de diferentes ideas que se materializarán en diferentes representaciones. En primer lugar, la Virgen Inmaculada se va a representar  de una manera descriptiva y genealógica, y su mejor ejemplo es al árbol de Jesé, en Internet: http://calarc.blogspot.com.es/2015/04/origenes-del-arbol-de-jese.html. El abad Suger es pionero en la utilización de este árbol genealógico en los siglos XI-XII, pero ya existía en miniaturas las genealogías en Biblias y beatos. Algunas catedrales como la de Toledo, Salamanca o Burgos tienen este árbol en capillas y retablos o en el coro de la catedral de León. Además del árbol de Jesé existen otras representaciones de la parentela de María que hablan de su condición sin mácula y son: el encuentro de san Joaquín y santa Ana, santa Ana triple, la Virgen niña o la leyenda del unicornio.
Medalla de la Inmaculada.
Leyenda reverso:
GUARDIA DE HONOR DE MARÍA EN S. ESTEBAN DE VALENCIA

La Virgen Tota pulchra es el siguiente paso que vamos a considerar en la representación de la Inmaculada, en él se dejan de representar los personajes históricos, así como las fábulas y leyendas, apareciendo en su lugar la Virgen sola rodeada de inscripciones, emblemas y alegorías. Los antecedentes de esta iconografía son las mariologías, bien en composiciones literarias o plásticas. Los temas de estas mariologías son: 1º Tipos del Antiguo Testamento. 2º Cuatro símbolos animalistas más corrientes. 3º Fábulas. Un ejemplo importante es el de María rodeada de emblemas y coronada por la Trinidad de Juan de Juanes, pintura del Colegio del Sagrado Corazón de Jesús de Valencia. Aunque los títulos de honor que le atribuyen a María son obra de sor Isabel de Villena, la visión la tuvo Martín Alberro, y será Juan de Juanes el que traslade a la pintura la imagen ideal de esta Inmaculada.
Donación de Plácido Arango. Museo del Prado.
Zurbarán

También la escultura se verá teñida de estas imágenes de María más abstractas, los emblemas de María se representarán en el retablo del altar mayor de la iglesia de Medina-Sidonia de Cádiz o en el tímpano del portal mayor de la catedral de Palma. Los grabados por otro lado muestran tanto la letanía gráfica como el dragón apocalíptico o la Virgen en actitud belicosa clavando la lanza al dragón.
Tota pulchra convento de san Antonio de Padua. Toledo
Inmaculada Tota pulchra en la tienda del convento
de san Antonio de Toledo

Definitiva imagen de la Inmaculada.-
Mientras los teólogos argumentan sobre el misterio de la Inmaculada Concepción, la liturgia exterioriza esas ideas mediante solemnidades y textos litúrgicos y los artistas recogen ese bagaje plasmando las especulaciones abstractas. María pasa de ser un símbolo a presentarse en éxtasis, este paso de la Virgen preexistente a la personificación de la Virgen sin mancilla en éxtasis ocurre a lo largo de la Edad Moderna. Es a finales del siglo XVI cuando en España se fija el tipo de la Inmaculada, su formulación teológica se realiza en Trento donde se dice que María es perpetuamente sine macula. Y cómo se da plasticidad a esta idea de la mujer preexistente del Apocalipsis anterior a la maternidad divina: es una virgen sin niño, orante, con las manos juntas sobre el pecho, con aureola solar, 12 estrellas en la cabeza y la luna a sus pies. España llevará la batuta para conseguir una definición dogmática en Roma de la Inmaculada Concepción de María en los siglos XVII y XVIII, pero no será hasta 1854 que se consiga. 
En el siglo XVII la Virgen pierde su carácter apocalíptico y acentúa su aspecto de nueva Eva. El dragón se convierte en serpiente. Pedro Fourrier (+1640) apóstol de Lorena distribuye medallas en las que la serpiente está más debajo de los pies de la Virgen, estrujando la bola del mundo. Es la imagen que Santa Catalina de Labouré (1830) vio impresa en la famosa medalla milagrosa.
Foto de Concha Alarcón
La medalla milagrosa de la Inmaculada.
Iglesia de san Ignacio. Roma


También hay representaciones guerreras de la Inmaculada hendiendo la cabeza de la serpiente y otra variante con su hijo en brazos, siendo él el que mata la sierpe. Pero la imagen que conservamos en nuestra memoria es la de la Virgen apoteósica y triunfante entre un torbellino de luz y ángeles que pintó Murillo y que ha llegado hasta nosotros no solo en su original sino a través de una variedad de copias en estampas y medallas.
Medallas de la Inmaculada:
plata y esmalte

Bibliografía.-
García Mahíques, Rafael, Perfiles iconográficos de la mujer del Apocalipsis como símbolo mariano, Ars longa, 1996-1997, 177-184
Mestre Sanchís, Antonio (dir.), La Iglesia en la España de los siglos XVII y XVIII, Madrid, BAC, 1979
Trens, Manuel, María. Iconografía de la Virgen en el arte español, Madrid, 1946