lunes, 19 de agosto de 2019

LA SIRENA: DE LA MITOLOGÍA AL FOLKLORE


Para Cirlot la sirena:" es una figura simbólica que aparece bajo dos aspectos principales, como mujer-pájaro o como mujer-pez” (1982: 415). Habitaban lugares escarpados y entonaban cantos dulcísimos con los que atraían a los caminantes para devorarlos. Después aparecieron las sirenas de cola de pez habitantes de las islas rocosas que se comportaban como sus hermanas aves. El mito de la sirena es uno de los más persistentes y a través del folklore ha llegado hasta nuestros días. Representa lo femenino, la tentación, el deseo, la sirena de doble cola puede ser Géminis, o actitud clásica de adoración como las figurillas cretenses. Wirth la considera como símbolo de la mujer terrestre en oposición al hombre el cielo. El poder lo ejercen a través de la magia porque aturde a quien la oye.
Herrero Marcos afirma que el híbrido de mujer con cola de pez es en realidad una nereida. Las llamadas sirenas en realidad son aves, eran tres hermanas que fueron convertidas en aves por la diosa Ceres por no haber socorrido a Proserpina cuando fue raptada por Plutón. Su origen es el mundo oriental y la mitología grecorromana. Fueron relacionadas con los espíritus de los muertos y en oriente como imágenes aladas de las almas.
Parece que llamamos sirenas a diferentes seres del imaginario que nos ha llegado a través de la cultura griega, la Odisea tiene un capítulo dedicado a ellas cuando Ulises es advertido por Circe para que procure no hacer caso de los cantos de las sirenas. La iconografía griega nos ha sido transmitida como en otras ocasiones a través de los vasos de cerámica.
Hades. MAN

La confusión entre ambas ocurre en los siglos VII-VIII cuando se identifica sirena con nereida en el Liber Monstrorum. Es posible que la confusión provenga del hecho de que ambas son híbridos marinos. Las nereidas vivían en el fondo del mar y ayudaban a los marineros cuando subían a la superficie, formaban parte de las ninfas. En la cultura germánica se las llama ondinas y son peligrosas. “La nereida comienza a representarse en el mundo cristiano a comienzos del siglo IX en Italia y desde allí se extendió con fuerza por toda Europa”. (2010: 252) Se la ve sujetando un pez en la mano y en otras ocasiones con una cola doble que suele sujetar con sus manos (patrón iconográfico y leyendas proviene de las culturas sasánidas). El Fisiólogo habla de las sirenas como aves de forma humana hasta el ombligo y también dice que son animales marinos. San Isidoro las incluye en las Etimologías y distingue entre sirena ave y sirena pez con cabeza y torso femenino con cola de pez y patas y alas de ave.
 San Vicente. Ávila
Capitel. San Vicente de Ávila

Sto. Tomé, portada sur. Ávila
La cultura cristiana da una interpretación moral a las antiguas mitologías por eso se habla de sirenas y nereidas como seres maléficos en bestiarios y en enciclopedias medievales y renacentistas. De una antología de textos relativos a bestiarios medievales editada por Siruela entresacamos textos que hablan sobre las sirenas y encontramos afirmaciones como esta del Fisiólogo armenio, 126-127: “El moralista enseña que las sirenas son crueles; que viven en el mar, que los acentos de sus voces son melodiosos, y que los viajeros quedan prendados de ellas hasta el punto de precipitarse en el mar, donde se pierden. El cuerpo de estas encantadoras es el de una mujer, hasta los senos; el resto recuerda al pájaro, al asno o al toro” (Malaxeverría, 1986:132). Y luego comenta que estas son semejantes a los que tienen dos modos de parecer, los inconstantes. Hay otro bestiario Liber monstrorum de diversis generibus, 42-43 en el que ya aparece la sirena-pez: “Las sirenas son doncellas marinas, que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo, tienen cuerpo femenino, y son idénticas al género humano; pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven en las profundidades” (Malaxeverría, 1986:133). E incluso se las compara con el demonio en el bestiario de Guillaume le Clerc GC,vv. 1053-1112: “Tanto nos demoramos en los placeres, que por fuerza nos dormimos. Entonces nos mata la sirena: es el Demonio, que nos lleva al mal, que nos hace sumergirnos tan hondo en los vicios, que nos encierra en sus redes” (Malaxeverría, 1986: 135).

San Cipriano. Zamora
Después de las innumerables sirenas que encontramos en la iconografía románica, debemos constatar su aparición en el folklore legendario y de los cuentos donde también es muy prolija su existencia y requiere un estudio pormenorizado, que ahora no podemos abordar porque nos hemos centrado en la iconografía, aunque somos conscientes que existe una relación importante entre la literatura y la iconografía. Esas creencias del ideario popular en los poderes de las sirenas se manifiesta en objetos como los amuletos, Carmen Baroja admite que los sonajeros de plata en forma de sirena y con otras formas son muy conocidos en los siglos XVI y XVII pero son en realidad mucho más antiguos pues da un ejemplo documental del uso de sonajeros en el siglo XIV. Sonajeros en forma de animales marinos por lo general fantásticos que tienen el poder de aojar, el antiguo Museo del Pueblo Español, actual Museo del Traje. CIPE, conserva varias piezas: números 9775, 1690, 1686, 9892, 10109 y 10421 (Baroja, 1945:20-21).
Museo Marés. Barcelona
Hildburgh, el estudioso de amuletos españoles y coleccionista, hace referencia a varias sirenas amuleto, ornamento de plata para ser llevado por niños, tiene ejemplos de Zaragoza y Sevilla. También encontró otros dos en los Países Bajos, dos en el Museo Cluny y otro en South Kensington. Es común su uso en Nápoles y en la Campagna romana. Se cree que la sirena hechiza por su mirada y que por tanto protege de las miradas, de la brujería y del mal de ojo (1906: 462). Es Elworthy el que afirma que las mujeres napolitanas llevan sirenas de plata de doble cola. En el Catálogo de amuletos que hice en 1987 hago constancia de algunos de los sonajeros de la colección del MPE y de la aparición de sirenas en el arte pastoril. Localizando el uso de los sonajeros en la costa catalana y también en el interior de la península ya que los plateros elaboraron una y otra vez sirenas-sonajeros. 
Como otros personajes simbólicos, de orígenes inciertos de muy largo recorrido, la imagen de la sirena evoluciona y se difunde desde sus orígenes mitológicos hasta formar parte del folklore.


Bibliografía
Alarcón Román, Concepción, Catálogo de amuletos del Museo del Pueblo Español, Madrid, 1987
Baroja Nessi, Carmen, Catálogo de la colección de amuletos, Madrid, 1945
Cirlot, J.E., Diccionario de símbolos, Barcelona, 1982
Elworthy, F.T. The Evil Eye, Londres, 1895
Herrero Marcos, Jesús, Bestiario románico en España, Palencia, 2010
Hildburgh, W.L., “Notes on Spanish amulets”, Folklore, XVII, 1906, 462  
Malaxeverría, Ignacio, Bestiario medieval, Madrid, Siruela, 1986
Yarza Luaces, Joaquín, Formas artísticas de lo imaginario, Barcelona, 1987

lunes, 15 de julio de 2019

SAN CRISTÓBAL: AUXILIADOR DE LA BUENA MUERTE


San Cristóbal es un santo mártir que, como otros, a su historia real se ha añadido una leyenda insólita. Cristóbal quiere decir portador de Cristo, así es narrado en La leyenda dorada. Esta leyenda y la iconografía se difunde de oriente a occidente, el santo aparece como un gigante que lleva en su hombro a Cristo y se apoya en un báculo en forma de palmera u otro árbol para pasar el río.  De él se dice que era un gigante de origen cananeo el cual buscaba al príncipe más poderoso que hubiera en la tierra. Por consejo de un eremita se pone al servicio de Cristo y se consagra a los viajeros y peregrinos que deben cruzar el río donde se ha instalado.
En el siglo V el culto pasa de Asia Menor a Constantinopla y Sicilia. La popularidad de este santo residía en el hecho de proteger contra lo que se consideraba uno de los peores males en la Edad Media, la muerte súbita o sin confesión. De donde emanaba la creencia popular que si se había visto la imagen del santo durante la jornada se estaba a salvo de este mal (Réau III-1, 305). Esto explica según Réau la cantidad de imágenes gigantescas de Cristóbal pintadas o esculpidas en la entrada de las iglesias, o en las puertas de las villas. Es más, estas imágenes serían innumerables si no se hubiesen destruido muchas después de la Reforma y del Concilio de Trento (Ibid. 306). También era invocado contra la peste y otros males menores, y es patrón de diversas corporaciones profesionales.
Es un hecho que el culto a este santo se fundamenta más en la iconografía que en la historia escrita: “Ciertamente la devoción a San Cristóbal operaba no tanto desde la base del carácter ejemplar de su historia como sobre la de los beneficios que se esperaba obtener de la contemplación de su imagen. De ahí que estas sean abundantísimas” (Gutiérrez Baños, 2010:10). Es posible que el estudio exhaustivo de la iconografía del santo nos diera interesantes apreciaciones sobre la figura de San Cristóbal, de momento los diferentes tipos según Réau pueden dividirse en tres: 1. El tipo barbudo que es el más frecuente, 2. El tipo imberbe. Y 3. El Cynocéphalo, que es más raro en occidente, es un San Cristóbal con cabeza de perro del que hay numerosas explicaciones, desde que es un Anubis cristianizado a que está relacionado con leyendas asiáticas popularizadas por el Physiologus y los Bestiarios donde se habla de la raza fabulosa de los Cynocéphalos (Réau, 1958: 307).
Los "años cristianos" dan fe de su fiesta y su historia el día 10 de julio. En el Prado se conserva un retablo pentagonal en cuyo centro está san Cristóbal que lleva al Niño Jesús sentado a horcajadas sobre sus hombros, tiene una rueda de molino como pulsera y en el cinto van dos personajes, con su mano izquierda agarra al niño y con la derecha se sujeta en un bastón árbol. San Cristóbal protegía de la muerte súbita y además protegía a los que se ponían en camino por eso en el retablo es orlado por otros santos protectores: San Millán, San Blas, San Antonio, San Pedro.
San Cristóbal. Catedral de Zamora
Fulcanelli hace alusión a la destrucción de las grandes imágenes de San Cristóbal: en el siglo XVIII después de la muerte del obispo Beaumont fue destruida la estatua que estaba en Notre Dame de París, estaba adosada a la primera columna de la derecha a la entrada de la nave. En cambio, Notre Dame de Amiens conserva una escultura en bajorrelieve del gigante. Fulcanelli, por otro lado, encuentra que la cábala fonética descubre otro sentido al que le da Jacobo de la Vorágine y es conforme a la doctrina hermética el jeroglífico del oro naciente. Termina diciendo: “Lamentamos no poder extendernos más sobre el magnífico emblema que tenía reservado el primer lugar en las basílicas ojivales. No nos queda ninguna descripción precisa y detallada de estas grandes figuras, grupos admirables por la enseñanza que contenía, pero a los que una época superficial y decadente hizo desaparecer, sin tener la excusa de una indiscutible necesidad” (Fulcanelli, 2010: 54).
San Cristóbal. San Millán de Segovia
El único ejemplo español que cita Fulcanelli es el de la catedral de Sevilla, un Cristóbal pintado al fresco. Pero en España se conservan otras muchas imágenes del santo que no cita: en la catedral de Jaén, en la catedral de León, la catedral de Zamora, catedral vieja de Salamanca, catedral de Burgos, catedral de Cuenca, catedral de Pamplona, catedral de Orense, catedral de Valencia, catedral de Toledo, entre otras catedrales y templos diversos.
San Cristóbal. Catedral de Toledo


Bibliografía
García Cuadrado, Mª Dolores, "San Cristóbal: significado iconológico e iconográfico”, La exégesis como instrumento de creación cultural. El testimonio de las obras de Gregorio de Elvira, 2000, 343-366
Fulcanelli, El misterio de las catedrales. Los pilares de la civilización, Madrid, 2010
Gutiérrez Baños, Fernando, “El retablo de San Cristóbal” Boletín del Museo del Prado, vol. XXVIII, nº 46, 2010, 6-21 https://www.museodelprado.es/recurso/el-retablo-de-san-cristobal/606e8aef-0551-48b7-8c26-d05ab83de5bf
Monreal y Tejada, L., Iconografía del cristianismo, Barcelona, 2003
Réau, L., Iconographie de l´Art Chrétien, Paris, 1958
Vorágine, Santiago de la, La leyenda dorada, 1, Madrid, 1982


sábado, 15 de junio de 2019

ANGELA SELKE Y GERDA TARO: MUJERES SINGULARES


Angela Selke (1903-1993) y Gerda Taro (1910-1937) tienen en común varias cosas: ambas son judías alemanas que huyeron o emigraron de Alemania, Angela se fue a Ibiza en 1934 y Gerda emigró a París en 1933 y ambas acabaron implicándose en la Guerra española en 1936. Por esto último aparecen en un libro, junto a muchos otros compatriotas casi todos brigadistas, sobre los alemanes que lucharon por la República y la Revolución Social  en España (Abel y Hilbert, 2015: 476 y 506-507). Angela es conocida como investigadora sobre la Inquisición española y los judíos conversos y Gerda es conocida por sus fotos de la Guerra Civil Española, dos destinos distintos de vidas hasta cierto punto paralelas. Dos mujeres interesantes que se implicaron en la guerra civil no como enfermeras, que era lo más común, sino, una como fotoperiodista y la otra como intelectual  propagadora de las vanguardias de la izquierda.
Angela Selke  fue una mujer judío alemana (nacida en Odessa) que en 1934 viendo el cariz que tomaba la política en su país emigró a España con su hermano Rudolf instalándose en Ibiza donde montaron un bar y residieron hasta 1936.
Su espíritu antifascista y su interés por los judíos destinaron su vida en primer lugar a estudios relacionados con los judíos mallorquines, los chuetas que así son llamados los judíos conversos en Mallorca, cuya historia está ligada a las penalidades y la persecución por la Inquisición, producto de este estudio fue la publicación de varios libros y artículos a lo largo de su vida:
El Santo Oficio de la Inquisición. Proceso de Fray Francisco Ortiz. Madrid, 1968
El libro sobre los chuetas es según Aranguren el libro más importante que se ha publicado sobre los judíos mallorquines, en las necrológicas de El País el 11 de junio de 1993:
Los chuetas y la Inquisición. Madrid: Taurus, 1972

Vida y muerte de los chuetas de Mallorca, Madrid: Taurus, 1980
Cuando yo estudiaba  Antropología recuerdo haber oído hablar de estos trabajos sobre los chuetas, minorías que tanto interesan a los antropólogos.
En 1936 se desplaza a Barcelona y trabaja como periodista para diarios republicanos y se hace miembro de la “Juventud Comunista Ibérica”  que es una organización juvenil del POUM. Trabajó en el Ministerio de Propaganda,  ministerio de nueva creación para promocionar fuera de España la causa de la República, con el Ministro Carlos Esplá Rizo colabora en una revista de vanguardia de izquierda “Hora de España” cuya sede estuvo en Valencia en  1937 y en Barcelona en 1938. El secretario de la revista era Antonio Sánchez Barbudo (1910-1995) con quien se casó en 1938, y con quien emigró en 1939 a Francia primero, después a México y en 1945 a EEUU. En 1953 recibió el doctorado de la Universidad de Wisconsin y una cátedra de literatura española. Con Sánchez Barbudo, el erudito español, tuvo dos hijas.
La vida de Gerda, llamada realmente Gerta Pohorylle, es mucho más azarosa y novelesca, este año además fue noticia por la aparición de una foto que publicó en Twitter el hijo del médico que la atendió cuando estaba gravemente herida en el Hospital de El Escorial, multitud de diarios se hicieron eco de la noticia. Gerda vivía en Leipzig con sus padres y era una activista de izquierdas, los nazis la encarcelan por su participación en un movimiento antifascista y por difundir escritos ilegales comunistas, el 4 de abril de 1933 salió de la prisión de Leipzig y emigró a París a finales de otoño de 1933 y trabajó como secretaria haciendo labores mecanografiadas. En 1935 empezó con los trabajos de fotografía, se hizo miembro de la Asociación de escritores y artistas revolucionarios. En 1936 trabajaba para Allicante Photo y se convirtió en una fotógrafa de éxito, consiguió para su amigo  Endre Ernö Friedmann (Robert Capa) un pase de prensa para la venta de sus fotos. Y apoyó con fotos la campaña del Frente Popular francés.
En agosto de 1936 va a Barcelona para el tema “La revolución y sus hijos” luego vuelve a París y trabaja para los comités de ayuda a España. Sus fotos empiezan a aparecer con las de Capa bajo Capa&Taro y trabaja en París en un libro ilustrado contra la política de no injerencia y también para una cinta cinematográfica. En enero de 1937 vuelve a España: Murcia, Almería y el Jarama, en febrero es admitida en la Secretaría de Propaganda de la Junta de Defensa y se publican sus fotos de la victoria de Guadalajara “Regards”, tras una corta estancia en París vuelve a Madrid donde conoce a Ernest Hemingway y en mayo de 1937 realiza un informe sobre huérfanos de guerra y fotografías de los interbrigadistas: estuvo con la XIII BI en el batallón 21 Naciones, sobre ella escribió Kantorowicz en el Batallón de las 21 naciones. También la conoció el general Walter en el rodaje del Batallón Tschapaiev y en julio de 1937 hizo un reportaje para el Congreso de Escritores en Valencia.
Su triste final tuvo lugar en el camino de Brunete a Villanueva de la Cañada cuando un vuelo rasante hizo que un tanque chocara con su vehículo y al caer quedó aplastado su abdomen, la llevaron al Hospital de El Escorial pero murió al día siguiente de la operación. Unos días después llevaron su cuerpo a París y su entierro fue una gran manifestación antifascista de dolor. Su vida acabó en España, pero sus fotos mostrando la lucha del pueblo español nos quedan para siempre.

Bibliografía
ABEL, Werner ; Enrico Hilbert. "Sie werden nicht durchkommen" : Deutsche an der Seite der Spanischen Republik und der sozialen Revolution : band 1. Lich : Verlag Edition AV, 2015. 567 p.
Janeczek, Helena, La chica de la Leica, Madrid: Tusquets, 2019
ANGELA SELKE 
En Internet Biblioteca digital de la BNE :
El blog sobre Carlos Esplá: https://blogs.ua.es/carlosespla/presentacion/
José Luis López Aranguren en las necrológicas de El País:

GERDA TARO

martes, 14 de mayo de 2019

ISIDRO LABRADOR: UN SANTO DISPUTADO POR CRISTIANOS Y MUSULMANES


San Isidro no aparece en la Leyenda dorada pero sí en los años cristianos, siendo como es un santo medieval  nos parece raro que sea así, pero tal vez no caigamos en la cuenta de que pocos santos locales aparecen en esta leyenda. Para que un culto se vuelva  más general o universal tiene que difundirse y su fama tiene que llegar a lugares lejanos para entrar en el culto de la iglesia universal. Aunque acabo de leer que la figura y el culto a san Isidro se extendió por Bretaña y algunas regiones germánicas (Monreal y Tejada, 2003: 302).
San Isidro y el milagro de la fuente. Anónimo.
Museo de san Isidro
 En el Año cristiano de la BAC al que seguimos en este párrafo se consigna una bibliografía erudita como es el Acta Sanctorum Bollandiana, el Padre Fita, Juan Diácono y García Villada, entre otros, se dice que san Isidro es el patrón de Madrid y de las Hermandades de Labradores y ganaderos de toda España. Además admite que resulta extraño un santo del siglo XII que sea un trabajador un labrador por cuenta ajena  a quien se representa con la aguijada en la mano y una yunta de bueyes. Se cree que nació en Madrid hacia 1080-1082 cuando Alfonso el Bravo ocupaba el reino de Castilla, y que más tarde cuando los almorávides reconquistaron Madrid Isidro se fue a Torrelaguna allí conoció a una joven de Uceda con la que se casó (se la llama Santa María de la Cabeza porque después de su muerte su cabeza fue llevada allí). Luego se trasladan a Madrid. Trabaja por entonces en las tierras de Juan de Vargas. Se le atribuyen muchos milagros siendo el más conocido el de los ángeles que araban la tierra mientras él rezaba. Se le enterró en el cementerio de san Andrés, años más tarde su cuerpo fue trasladado a la iglesia y en 1163 fue visto y examinado su sepulcro por delegados de la Sede Apostólica que expidieron una bula como cuerpo incorrupto. Fue beatificado por Pablo V a instancias de Felipe III porque le atribuía su milagrosa curación y canonizado por Gregorio XV (Salvador Baltar, 1966: 344-348).
Códice de Juan Diácono
William Christian no considera santuario importante el de san Isidro de Madrid, porque no es santuario de peregrinación ni siquiera provincial.Y en contra de lo que acabamos de contar dice con respecto a las reliquias de san Isidro hay tradición de que en Uceda se encuentra la cabeza del ermitaño Isidro, aparentemente Isidro Labrador canonizado en 1622 (Christian, 1981:130, nota 9) (Ysidro, G III 368-369, 283 y nota en las Relaciones topográficas de España).

Misa en la catedral de Madrid.
Joaquín Muñoz Morillejo, 1921

En la Antigüedad los santuarios se ubicaban en las tumbas de los mártires junto a sus cuerpos santos, pero durante la Edad Media surge un nuevo tipo de santo: los ermitaños y confesores. San Isidro no es ni un ermitaño, ni un confesor lo que le hace ser un santo singular. Este rasgo junto a otros que señalaremos es lo que hace sospechar a algunos medievalistas interesados en la historia de Madrid que Isidro podría ser musulmán o que responde a un modelo de santidad sincrético. El día 9 de mayo de este año asistí a la charla coloquio que organizaba el Museo de San Isidro, los ponentes eran Daniel Gil Benumeya que hizo una introducción sobre el Madrid musulmán, Mª Luisa Bueno Sánchez que ha trabajado sobre los restos arqueológicos del Madrid musulmán y Cristina Segura Graíño catedrática de Historia Medieval que lanza la hipótesis de que Isidro puede ser un santo musulmán, su hipótesis se basa en tres ideas principalmente: que sus milagros se relacionan con el agua, que el nombre Isidro puede ser musulmán y que la santidad de Isidro se basa en un modelo nuevo, de los humildes al modo de los santones andalusíes.
San Isidro y Santa María con la yunta de bueyes.
Siglo XVIII
No creo que el hecho de que sus milagros estén relacionados con el agua deba adjudicarse al mundo musulmán porque los cristianos también han santificado el agua de fuentes, mares y ríos. Véase: https://calarc.blogspot.com/2017/05/aguas-santas-fuentes-curativas.html. En España se han cristianizado cultos relacionados con el agua de origen romano y celta. Es decir el culto a las aguas no es exclusivo de la cultura árabe musulmana. Con respecto a los otros dos rasgos que pueden acercar a Isidro a la religión y cultura musulmana no parecen despertar tantas objeciones, aunque la profesora Segura no explicó de dónde viene el nombre Isidro y tampoco en qué se podían parecer los santones musulmanes a la figura del santo labrador, aparte de ser en ambos casos trabajadores por cuenta ajena de vida intachable y corriente. Aunque sea una hipótesis osada a raíz de esta charla he pensado que Isidro puede estar relacionado con Idris, así llaman los musulmanes a Enoch, el que aparece en la Biblia y también en el Corán; y que cuenta con diferentes libros apócrifos del Antiguo Testamento. En realidad todos los hombres buenos son santos al margen de su religión.
Falsa cúpula de la capilla en la casa de san Isidro
En Madrid hay diferentes templos y lugares que recuerdan a san Isidro y entre los más importantes están: la Casa Museo de san Isidro, la ermita del santo cerca de la pradera de san Isidro, la hermosa capilla de san Isidro en la iglesia de san Andrés https://calarc.blogspot.com/2019/02/dos-iglesias-del-viejo-madrid-al-sur-de.html y el sepulcro con sus reliquias en la Real Colegiata de san Isidro. La Casa Museo es el lugar en que según la tradición vivió el santo. En ella se conserva un patio renacentista, la capilla y el pozo del milagro, también hay una capilla dedicada a la iconografía del santo y la sacristía para conocer la vida y milagros del santo: el Códice de Juan Diácono y el arca sepulcral en la que aparecen cinco milagros. Cuando hablamos de Pozo del milagro nos referimos al pozo al que cayó su hijo y donde se produjo el milagro de la subida de las aguas cuando el santo rezó a la Virgen para que salvara al niño.
Reproducción del arca sepulcral de san Isidro.
Conocemos algunos santuarios alrededor de los cuales se recogen piedras con formas diversas que se relacionan con  la ermita, el santo o la advocación que se venera en ese espacio, de tal manera que suelen servir como recuerdo de la peregrinación o como objeto de virtud, en la pradera de san Isidro también se recogían ese tipo de "insignias" del santo: "Las materias transparentes, halladas en la Pradera del arroyo de Miaques, junto a la Hermita de San Isidro, al Mediodía de Madrid forman la admiración pública, y fueron motivo para las glorias del suelo de España. Unos cuarzos blancos en cuyo centro se registran vislumbres de mayor transparencia de figura oval, o piramidal, y de color diferente en cada una...(Llugardo, 1776: 1-2). Es interesante comprobar como la  geografía devocional de san Isidro se extiende por diversos lugares del Madrid antiguo a uno y otro lado del río lo que demuestra el interés por la figura de este santo patrón "de carácter eminentemente popular".
Ermita y fuente de san Isidro.
Bibliografía
Año cristiano, dirigido por Lamberto Echeverría y Bernardino Llorca, Madrid, 1961, vol. II
Christian, W, Local Religion in sixteenth-century Spain, New Jersey, 1981
Fernández Montes, Matilde, "Isidro, el varón de Dios, como modelo de sincretismo religioso en la Edad Media", RDTP, 1999, 7-51
Llugardo, Bernabe, Piedras de san Isidro, su naturaleza, valor y ventajas, (edición facsímil publicada en 1776) Madrid, 1985
Monreal y Tejada, Luis,  Iconografía del cristianismo, Barcelona, 2003

viernes, 3 de mayo de 2019

LA IGLESIA DE GÓNGORA EN EL RECUERDO


"Felipe IV determinó fundar  un convento dedicado a la Concepción por el nacimiento del príncipe que había de ser Carlos II y decidió  que fuesen beatas del beaterio de la Orden de la Merced las que se ocupasen, encargando la fundación a Juan Jiménez de Góngora... y al padre Fray Juan de Santamaría, vicario general de toda la descalcez mercedaria, quienes cumplieron su cometido  colocando el sacramento en el nuevo monasterio el 24 de marzo de 1665, cerrándose la clausura a 10 de febrero de 1668" (Répide, 1981: 302-303). Esta iglesia que ahora presenta un cierto grado de abandono fue declarada Bien de Interés Cultural en 2012, tengo un recorte de El País del 31 de marzo de ese año. En realidad se llama convento de Mercedarias Descalzas de la Purísima Concepción, aunque se las conoce como las Góngoras. Antonio Ponz la llama iglesia de las monjas de Góngora y solo le dedica cuatro líneas en su Viaje de España.
Foto: Concha Alarcón
Escudo de las Mercedarias Descalzas
Foto: Concha Alarcón
Exterior desde la calle san Lucas.
Madrid
Y esto es debido a que su fundador se llamaba Juan de Góngora, gobernador de la Hacienda Real, Contaduría Mayor y Tribunales en tiempos de Felipe IV. En los años 60 la calle se dedicó a Luis de Góngora el escritor con quien no tenía nada que ver. En relación con este mecenas encontré un libro, a él dedicado en la Biblioteca Nacional Opusculum de fascino de Juan Lázaro Gutiérrez de Sepúlveda, impreso en Lyon en 1653 y que trataba sobre el fascino, me pareció curioso que un libro sobre la fascinación y la magia estuviera dedicado a este señor. Pero en el siglo XVII estas cosas eran  corrientes.
Foto: Concha Alarcón
Portada
Tuvo dos arquitectos: comenzó la obra Fray Manuel de Villarreal y la finalizó “Manuel del Olmo, maestro del Concejo, y autor de otro convento madrileño, el de las Comendadoras de Santiago. Antes de acabar el siglo, ya estaba concluido, siendo reparado en 1775 por el neoclásico Joseph de la Ballina, que deja el exterior muy áspero y duro, pero que afortunadamente no tocó el maravilloso interior…”  (Hidalgo Monteagudo, 1993: 121). Es verdad que el exterior no llama la atención, pero el interior alberga un bello espacio con planta de cruz latina, sin capillas y cúpula; la ornamentación pone en evidencia zonas lisas y otras ricamente adornadas por los yeseros madrileños y sobre todo hay que fijarse en las cornisas y ménsulas además de los capiteles del jesuita hermano  Bautista. Posee dos retablos fronteros y cuadros retablos: de Montserrat, con imagen de Jesús cautivo y enfrente Pedro mártir de Verona y Catalina de Siena. El retablo mayor de madera policromada de orden romano corintio sobre un plano convexo que se contrapone a otro cóncavo, está presidido por la Inmaculada Concepción.
Foto: Concha Alarcón
Interior del templo
La iglesia de Góngora me trae recuerdos de la infancia cuando había una cofradía que sacaba en procesión sus imágenes de Pasión: Jesús Cautivo Nazareno, la Soledad y el Cristo yacente. Veíamos componer los pasos al pasar por la calle San Gregorio a donde daba la parte trasera del convento de Mercedarias, y el jueves santo desfilaban en procesión por la calle Barquillo. Saliendo otra vez el Cautivo el viernes santo en la procesión del silencio. Los niños de entonces nos entreteníamos en un universo muy diferente al actual. El pasado jueves santo pasé por la calle de Góngora y estaba abierta la iglesia, entré a verla, había unas cuantas monjas y algunas personas mayores. Estaba poco iluminada, el Cristo yacente reposaba en el lado derecho y también el Jesús Nazareno, al que mi madre rezaba. En los pies de la nave en el lado del evangelio el Cristo crucificado de la Buena muerte y como rezándole habían colocado a la Virgen de la Soledad con su manto negro bordado en oro. Era una bella imagen del pasado, cuando mi familia vivía en ese barrio, Chueca.
Virgen de la Soledad
BIBLIOGRAFÍA
Hidalgo Monteagudo, Ramón, Iglesias antiguas madrileñas, Madrid, 1993
Répide, Pedro de, Las calles de Madrid, Madrid, 1981
Tormo, Elías, Las iglesias de Madrid, Valencia, 1979